Tribuna

El resurgir del “Maestro” Roger Federer

La pregunta es sencilla, ¿a quién no le ha fascinado ver jugar a Roger Federer? Cualquiera que le guste el tenis o que tan sólo se haya parado a ver un partido de Roger Federer, es difícil que no se haya quedado alucinado con la eficacia de su juego y la elegancia con la que se mueve por la pista y ejecuta sus golpes. A sus 35 años de edad, y después de una lesión la pasada temporada que le mantuvo alejado de las pistas durante seis meses, el tenista suizo ha vuelto a un altísimo nivel logrando alcanzar su quinto Abierto de Australia y los Masters 1000 de Indian Wells y Miami.

El tenista suizo es considerado el mejor de todos los tiempos, y no es mera casualidad, sino que sus número hablan por ellos mismos: 18 Grand Slam, 6 ATP World Tour Finals, 26 ATP Masters 1000, 17 ATP Masters 500 y 24 ATP Masters 250. Hasta el día de hoy, a lo largo de su carrera ha logrado un total de 90 títulos, destacando como el tenista con más Grand Slam en su vitrina de la historia: 5 Australian Open, 1 Roland Garros, 7 Wimbledon y 5 US Open. Otro de los grandes logros que ha conseguido Federer es ser el jugador con más ATP World Tour Finals (Copa de Maestros).

Unas veces te vas, para volver más fuerte

Federer nunca se vio forzado a abandonar nunca la pista en los 1.307 partidos que llevaba jugados en toda su carrera, pero en el pasado febrero de 2016, el suizo tuvo que pasar por quirófano por problemas en la rodilla. Todo pareció ir correctamente, como bien aclaró en su comunicado:

“Los médicos me han asegurado que la operación ha sido un éxito y que con la rehabilitación adecuada volveré pronto al circuito”

Curiosamente, esta lesión que le obligó a ser operado, se generó un día después de ser derrotado por Djokovic en las semifianales del Abierto de Australia, por un leve giro de rodilla mientras duchaba a sus dos hijas, lo que hizo que notara una molestia en el menisco. Un mes era el tiempo estimulado para volver a competir si todo iba según lo establecido, pero desafortunadamente no fue así y Roger se vio apartado de las pistas más de lo que se esperaba. Por ello, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su carrera: renunciar a los Juegos Olímpicos de Río para recuperarse totalmente de su grave lesión de rodilla y a lo que quedaba de temporada.

“Me apena extremadamente tener que anunciar que no voy a poder representar a Suiza en los Juegos Olímpicos de Río y que también me perderé el resto de la temporada”

No tuvo prisa en ningún momento por regresar a competir, como bien declaró en su cuenta oficial de Facebook. Cada decisión fue meditada con su equipo técnico y médicos personales, y llegaron a la conclusión de que la única manera de poder alargar su carrera lo máximo posible sin que la rodilla le volviese a dar problemas, era alargar el proceso de recuperación. Por ello, su recuperación fue lenta pero precisa y bien cuidada, llegando a realizar ejercicios aeróbicos leves durante un corto periodo de tiempo, para posteriormente empezar a coger la raqueta y volver a entrenar en la pista. Su objetivo era conseguir volver al 100% para la campaña del 2017, y no hace falta más que ver sus números desde principio de año para ver que sin duda dieron en el clavo. Quién diría que ‘El Maestro’ estuvo seis meses sin competir.

Una temporada para olvidar

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Roger Federer durante el Australian Open. Fuente: Depor.com

Después de ser operado el pasado febrero de 2016 y tras consultar con todo su staff técnico y médicos, decidieron no arriesgar y ampliaron el periodo de mejora. Todo apuntaba a que Roger volvería a competir un mes después, pero finalmente lo alargaron en un plazo de tres meses.

Tras el Open de Australia, Federer se propuso llegar al Masters 1000 de Miami, pero una gastroenteritis se lo impidió, por lo que los amantes del tenis tuvimos que esperar un mes y medio más para el regreso a las pistas de ‘La Perfección Suiza’. Tras este periodo, Federer volvió en el Masters 1000 de Montecarlo en el que cayó en cuartos de final frente al francés Tsonga. Su siguiente desafío para probarse tras la operación era el Masters 1000 de Madrid, pero unas molestias en la espalda le obligaron a no poder competir y decidió centrarse en el Masters de Roma, en el que fue derrotado por Dominic Thiem en segunda ronda.

Tras el Open de Australia, Federer se propuso llegar al Masters 1000 de Miami, pero una gastroenteritis se lo impidió, por lo que los amantes del tenis tuvimos que esperar un mes y medio más para el regreso a las pistas de ‘La Perfección Suiza’. Tras este periodo, Federer volvió en el Masters 1000 de Montecarlo en el que cayó en cuartos de final frente al francés Tsonga. Su siguiente desafío para probarse tras la operación era el Masters 1000 de Madrid, pero unas molestias en la espalda le obligaron a no poder competir y decidió centrarse en el Masters de Roma, en el que fue derrotado por Dominic Thiem en segunda ronda.

Estas molestias en la espalda le llevaron también a decir adiós a Roland Garros, siendo su primer abandono en un Grand Slam desde que empezó su carrera profesional en el año 2000 con un total de 65 participaciones seguidas.

Empezaba la temporada de hierba, y Federer participó en el ATP 250 de Stuttgart, donde cayó, de nuevo, frente al austriaco Thiem en semifinales. La siguiente parada antes de Wimbledon fue el ATP 500 de Halle, en el que de nuevo fue derrotado en semifinales frente a la joya alemana Alexander Zverev. Ahora sí, llegaba su torneo preferido: Wimbledon. ‘El Rey de la hierba’ se mostró imparable sin ceder ni un set hasta semifinales. Finalmente, el canadiense Milos Raonic le dejó fuera de su final número once en este torneo, cayendo en cinco sets. Este partido fue clave por la caída que le produjo molestias en las rodilla, fue entonces cuando finalmente Roger decidió que la temporada había acabado para él y que quería centrarse al cien por cien en la campaña del 2017.

Una vuelta a las pistas a lo grande

Tras decidir poner punto y final a su temporada al caer en Wimbledon, Federer empezó la actual temporada en la Copa Hopman defendiendo a su país, y a pesar de que cayeron en semifinales frente a Francia, se pudo ver a un Federer mejorado tras su lesión y con su calidad intacta.

Muchos pensaban que Federer no podría volver a competir por algo grande tras su lesión debido a su edad, pero nunca hay que dudar del mejor jugador de tenis de la historia. Fue entonces cuando llegó el momento clave: el Abierto de Australia. Tras seis meses sin ritmo de competición y con tan sólo tres partidos individuales desde que empezó la temporada, Roger Federer demostró estar a mucho mejor nivel que la temporada pasada. Parecía bailar por la pista y se abrió camino hasta llegar a la final, en la que le esperaba Rafa Nadal. Finalmente dio el campanazo y se proclamó campeón del Open de Australia en cinco sets. Fue algo que prácticamente nadie esperaba, y que está al alcance de muy pocos.

La siguiente cita importante la tuvo este marzo en el Masters 1000 de Indian Wells. Tras su gran y exitosa vuelta a las pistas, Federer volvía a ser ese rival temido por todos. Se mostró implacable, arrollando a Nadal en tercera ronda y logrando hacerse con el título derrotando a su compatriota Stanislas Wawrinka. En el día de ayer, Roger puso la guinda al pastel a una semana dura llevándose su tercer trofeo en lo que llevamos de año, derrotando de nuevo a Rafa Nadal en la final del Masters 1000 de Miami.

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Roger Federer alzando el trofeo del Masters 1000 de Miami. Fuente: Independent

Para Federer la edad no son más que números

Tras la operación por la artroscopia por una rotura de menisco, el tenista suizo ha vuelto con la ansia de victoria intacta. Federer ha sido siempre un tenista sediento de títulos, y a sus 35 años, Roger quiere intentar seguir ampliando su palmarés de Grand Slams, y demostrar su hambre por ganar y por volver a estar en la parte alta de la tabla.

Tras decir adiós a la pasada temporada en Julio, Roger Federer acabó fuera del Top 10 quince años después, ya que desde 2002 el suizo se había mantenido dentro de los diez mejores del mundo, contando un total de 736 semanas consecutivas. Tras finalizar el 2016 como número 16 del ránking ATP,  sus triunfos cosechados esta temporada le han permitido estar de nuevo entre los diez mejores tenistas del mundo. Tras conseguir ayer el Masters 1000 de Miami, Federer ha pasado a ocupar la cuarta plaza del ranking.

Misma calidad, más agrevisidad

Si de algo no cabe duda es que a calidad no le gana nadie. A lo largo de su carrera, Roger ha demostrado tener un amplio abanico de golpes y una técnica que le permite adaptarse a cualquier superficie. Pero varias son las claves que han hecho volver a Federer a la parte alta de la clasificación en este 2017. Una de las partes más importante es el cambio de entrenador que produjo en 2015, cambiando a Stefan Edberg por Ivan Ljubicic.

Desde que Roger empezó a trabajar con el entrenador croata, su juego se ha vuelto más agresivo adaptándose a la nueva era del tenis. A lo largo de su carrera, el tenista suizo ha basado su juego en acortar lo máximo posible los puntos, pero nunca como lo hace ahora, y es que la media en los puntos es de tres golpes.

En sus partidos hemos podido observar una mejora en su revés, es decir, más preciso y variado. Su típico ‘saque y red’ es algo que también está utilizando más a menudo, al igual que el resto, situándose más cerca de la línea de fondo en los primeros saques del rival, e incluso llegando a restar casi en la línea del cuadro de saque en los segundos saques, en el famoso resto ‘SABR’ que ha puesto de moda.

Descanso hasta Roland Garros

Tras finalizar la final de Miami frente a Rafa Nadal, el tenista suizo aclaró que iba a tomarse un descanso durante la época de tierra batida, por lo que por desgracia para los amantes del tenis, no podremos disfrutarle en nuestro país. Abandona los tres torneos importantes de la temporada de tierra batida, los Masters 1000 de Montecarlo, Roma y Madrid.

Tendremos que esperar prácticamente dos meses para volver a ver a Federer compitiendo, ya que no volverá finalmente hasta el Grand Slam parisino de Roland Garros.

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