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Tom Boonen, adiós a una leyenda

Tom Boonen durante la disputa de la París Roubaix 2016 Fuente: Cor Vos

El ciclismo se despide de una leyenda, un hombre que lo ha dado todo durante sus 15 años de carrera profesional y que “cuelga la bici” a los 36 años. El ciclismo profesional dice adiós a Tom Boonen. El ciclista belga cuenta con un palmarés admirable entre el cual destacan las cuatro París-Roubaix, los tres Tour de Flandes y el Campeonato del Mundo de ruta. Aunque las clásicas de adoquines siempre han sido su gran objetivo, desde joven siempre destacó por su gran velocidad en la llegadas al sprint, capacidad que le ha llevado a ganar hasta seis etapas en el Tour de Francia. Dio el salto al ciclismo profesional con el US Postal Service, pero Patrick Lefevere se dio cuenta de su potencial y rápidamente lo incorporó a la estructura del actual Quick-Step Floors, donde ha desarrollado toda su carrera.

 Primeros años de toma de contacto

El salto de amateur al profesionalismo no es fácil, ni siquiera para un portento como Tom Boonen. Durante los dos primeros años de su carrera, “Tommeke”, aunque dejó destellos de su calidad, simplemente consiguió una victoria de etapa en la Uniqa Classic, la Volta a Catalunya, en el año 2002, y en la Vuelta a Bélgica, en el año 2003. A pesar de no llevarse victorias importantes estuvo presente en grandes carreras y ya avisaba a sus rivales de que iba a ser un hueso duro de roer durante la siguiente década.

 Los primeros adoquines y el Mundial

Fue a partir de 2004 cuando los avisos pasaron a convertirse en realidad. La relación de Tom Boonen con las clásicas de adoquines comenzó en su tercera temporada, cuando se llevó el triunfo en E3-Harelbeke y Gante-Wevelgem, entre otras. Su explosividad en llegadas masivas le permitió, además, alzarse con dos triunfos de etapa en el Tour de Francia. Tom Boonen ya comenzaba a hacerse un nombre en el pelotón internacional y en el año 2005 dejó a todos con la boca abierta, realizando una temporada 10 de principio a fin.

Tom Boonen vistiendo el ‘arcoíris’ // CC

Con tan solo 25 años, Tom Boonen consiguió imponerse en una misma temporada en el Tour de Flandes y la París-Roubaix. El ciclista belga escribía de esta manera su nombre en dos de los monumentos ciclistas por excelencia. Este hecho no era fruto del destino, pues el pavés le corría por las venas, como ha demostrado toda su vida. Lejos de conformarse, ‘Tommeke’ cambió el chip para mantenerse en forma durante todo el año y de nuevo volvió a triunfar en el Tour de Francia. Para terminar de encumbrar una temporada de ensueño, Tom Boonen se hizo con la medalla de oro, y por tanto, el maillot ‘arcoíris’ en el Campeonato del Mundo de ciclismo disputado en Madrid.

París-Roubaix y sus duelos con Fabian Cancellara

La irrupción de Fabian Cancellara en el mundo de los adoquines nos dejó una más que bonita rivalidad entre dos fuera de serie y que tenían marcada a rojo vivo la París-Roubaix. En los nueve años que transcurrieron entre la primera victoria de Tom Boonen y la última de Fabian Cancellara, en el año 2013, siete ediciones fueron para alguno de ellos dos. Tan solo Stuart O’Grady (2007) y Johan Van Sumeren (2011) fueron capaces de interponerse. Se convirtieron en los grandes dominadores de la mítica prueba francesa y nunca dejaron de lado el Tour de Flandes, en el que consiguieron tres triunfos cada uno. Tom Boonen se impuso en los años 2005, 2008, 2009 y 2012, igualando a su compatriota Roger de Vlaeminck (1972, 1974, 1975, 1977) como ciclista con más triunfos en el velódromo de Roubaix. Por su parte, su gran rival, Fabian Cancellara se llevó la victoria en tres ediciones. Durante una década, los tramos de adoquinado como  Trouée d’Arenberg, Mons-en-Pévèle o Carrefour de l’Arbre fueron testigos de lujo de los sensacionales y majestuosos ataques de dos monstruos como ‘Tommeke’ y ‘Espartaco’ Cancellara.

Tom Boonen y Fabian Cancellara protagonizaron duelos increíbles. Fuente: Bettini Photo

2012, el retorno del mejor Boonen

Las temporadas de 2010 y 2011 no fueron los mejores para Tom Boonen, problemas físicos le impidieron competir al mejor nivel y los resultados no le acompañaron. Esta situación le sirvió para volver más fuerte aún y demostrar que la era Boonen no había terminado. Después de dos años desaparecido, volver a la máxima competición y llevarse nada más y nada menos que una París-Roubaix y un Tour de Flandes deja claro que se trataba de un ciclista hecho de otra pasta. A esos triunfos había que sumar el Campeonato de Bélgica en ruta y dos carreras a las que siempre ha tenido mucho aprecio, la Gante-Wevelgem y la E3-Harelbeke.

Obsesión por la quinta victoria en Roubaix

Cuarto triunfo de Boonen en Roubaix. Fuente: París-Roubaix

A partir de 2012, Tom Boonen se marcó un claro objetivo, conseguir el quinto triunfo en la París-Roubaix. Sin embargo, la fortuna no se alió con el ciclista belga y por diferentes motivos ese sueño nunca llegó. No perdió nunca su olfato para atacar y siempre conseguía mover la carrera y poner a todos en pie, pero con la edad las piernas fueron perdiendo la potencia inicial. El pasado año, 2016, fue la vez que más cerca la tuvo, pero un veterano Matthew Hayman le arrebató la posibilidad relegándolo al segundo puesto. Hubiera sido todo un lujo que Tom Boonen hubiera conseguido el quinto ‘adoquín’, pero todos los astros se alinearon para que esa situación no se produjera.

Tras quince años en el ciclismo profesional, Tom Boonen ha decidido poner fin a su carrera justo después de disfrutar de las clásicas de primavera de 2017, siendo la París-Roubaix, una prueba que tanto le debe y a la que tanto debe, la última en la que veremos a ‘Tommeke’ compitiendo.

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