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Derrick Rose, lo que pudo ser y sus rodillas no quisieron

Derrick Rose, el día que su carrera cambió para siempre. Fuente: www.basquetbol.com

Eres el líder de la franquicia y su mejor jugador durante el actual siglo y aún así, te acabarán traspasando. Para muchos eres el digno sucesor de Michael Jordan en la que fue su ciudad y aún así, no te darán una oportunidad cuando más la necesites. Eres el MVP más joven de la historia y nadie te mencionará cuando se hable de los mejores de todos los tiempos. Tienes muchos enemigos pero finalmente quién acabe con tu potencial y parte de tu carrera serán tus propias rodillas. Esto podría describir perfectamente todas las veces que Derrick Rose ha caído y porque ya nadie confía en que se pueda levantar. A continuación haremos un trayecto por su carrera para analizar como ha llegado a este punto, el jugador que fue capaz de volver a ilusionar a la antigua afición de Michael Jordan, palabras mayores.

El 28 de abril de 2012 Derrick Rose comenzaba los playoffs con el objetivo, como mínimo, de luchar con el Big Three de Miami por un puesto en la gran final de la NBA. Tras sus tres primeras temporadas como profesional en la que ya había ganado el premio “Rookie of the year” y el “MVP” y ya había provado el sabor de la derrota en unas finales de Conferencia, el 2012 debía ser el año en el que Rose llevará a Chicago a las Finales de la NBA. En la ciudad del viento parecía que todo iba de cara para número uno del draft de 2008; los Bulls habían obtenido el mejor récord de la temporada (lo compartían con San Antonio Spurs esa temporada) al igual que la temporada anterior, Derrick llegaba fresco debido al descanso forzado que tuvo durante la temporada regular por lesiones menores y en el primer partido de playoffs, con un United Center abarrotado iban ganando de 12 puntos a falta de 1′ 20″ para finalizar el encuentro cuando tras una entrada a canasta, su rodilla izquierda cambió su trayectoria y su vida, para siempre.

 

Los jugadores y el United Center celebrando un “game-winner” de Derrick Rose. Fuente: CBC

Desde aquel día la vida de Derrick Rose nunca volvería a ser la misma; mucho menos su trayectoria en la NBA.  El joven base nacido en Memphis nunca volvería a ser aquel eléctrico jugador al que no le importaba quien le defendiese. Utilizaba su privilegiado físico para dejar atrás a sus marcas y cuando se adentraba en la zona controlada por los pivots, sacaba a lucir su calidad con el balón en las manos. Pocas veces fallaba a su cita con las mejores jugadas de la jornada o de la semana, si bien un día dejaba para la galería alguna entrada a canasta mediante reversos o rectificados, otro día aparecía con un game-winner que sentenciara la victoria para los discípulos de Tom Thibodeau. Aquellos Bulls contaban con una gran estrella y un correoso equipo caracterizado por la defensa exhausta que implantaba su entrenador. Quizás su juego no era deslumbrante, pero con la calidad de Rose, la ambición y entrega de gente como Luol Deng, Joakim Noah o Taj Gibson y la mano desde la línea de tres de Kyle Korver, ningún espectador acababa defraudado en el United Center.

Había plantilla, había entrenador y había una gran estrella que encabezará lo que todos pensaban que se convertiría en una dinastía. ¿Por qué no fue así?

Está claro que aquella entrada a canasta de Rose frente a Philadelphia 76ers lo cambió todo. Del mismo modo que es evidente que la recuperación de su lesión fue bastante distinta a la de cualquier otro jugador con similar lesión. Desde el primer día de rehabilitación, la lesión de Derrick se trató con un prisma diferente al resto de jugadores por varios factores. Derrick Rose, el jugador, sustentaba con su calidad y esfuerzo tres pilares importantes, que durante su lesión, poca importancia le dieron a Derrick Rose, la persona, debido a la dependencia sobre él y el ansia porque se recuperara lo más rápido posible y les devolviera a unas finales de Conferencia. Así, tanto Chicago Bulls, Adidas y la propia afición del United Center presionaban (sin mala intención) para que el jugador volviera a las canchas cuanto antes nada más y nada menos que tras una romperse el ligamento anterior cruzado.

Luces (buen rendimiento) y sombras (lesión tras lesión)

Llegó marzo de 2012 y Rose ya contaba con el alta médica acompañada de la impaciencia de afición y patrocinadores por ver de nuevo al jugador que tanto les había dado hasta el momento. Derrick quiso llevar con tranquilidad su reaparición y dijo no estar preparado psciológicamente. Esa temporada, la 2012/13 el número uno de los Bulls, no jugaría ni un minuto, pese a que su equipo logró llegar a Playoff.

Para la temporada 2013/14 todas las ilusiones estaban puestas en Derrick Rose, con la vuelta de su estrella más prometedora tras el legado de Michael Jordan y una plantilla más preparada se esperaba poder competir cara a cara con los Miami Heat de LeBron James. Las ilusiones puestas en él se iban acrecentando vista su pretemporada en la que Rose promedió 20.7 puntos y 5 asistencias. El propio jugador afirmaba haber vuelto mejor tras su grave lesión.

“Pienso que ahora soy más explosivo. Creo que ahora soy mejor en el contacto con los rivales… puedo saltar más alto que antes“, declaró el jugador tras una victoria en los partidos preparatorios.

Derrick Rose haciendo un mate durante los Playoffs, con LeBron James de principal espectador. Fuente: www.wallpapercave.com

Cuando todo parecía que iba a ser el gran año del retorno de Derrick Rose, el 22 de noviembre de 2014, frente a Portland Trail Blazers el menisco de su rodilla derecha le daba un revés. En Chicago no volverían a ver jugar a su base esa temporada. Empezaban a surgir insurrectos, que cansados de las desgraciadas lesiones de Derrick Rose, empezaban a depositar sus esperanzas en Jimmy Butler. Aquella elección número 30 del Draft de 2011, que a fuego lento, y gracias al que fue su mentor en Chicago Luol Deng, fue progresando para convertirse en una estrella de la NBA.

Para la siguiente temporada, la 2014/15, Rose completaría la máxima cantidad de partidos desde 2011, 51 encuentros en los que volvería a demostrar que, con continuidad, podía acercarse al nivel de aquel joven MVP, pero siendo realistas, acercarse sin llegar a igualar. La electricidad y las espectaculares entradas a canasta del número uno de los Bulls volvían a aparecer como en aquella noche del 14 de enero donde le endosó 32 puntos a los Washington Wizards. Pero todo no podía ser perfecto y el 24 de febrero, esta vez, su rodilla derecha, volvía a dejar a Derrick Rose en el dique seco, otra vez, el menisco. Rose, no se rendiría y tras 20 partidos fuera de las canchas volvió para jugar el primer partido de Playoffs de la temporada, para él, su primer partido de Playoffs desde su primera lesión. En playoffs Rose se sentía cómodo, llegó a dejar buenas actuaciones promediando 21.5 puntos frente a Milwaukee  dejando  un “game-winner” frente a Cleveland Cavaliers de LeBron James. Chicago Bulls se quedó en semifinales de la Conferencia Este y esta seria su última participación juntos en Playoffs.

Su última temporada en la ciudad del viento, la 2015/16 fue una montaña rusa. Empezaba con muchas ilusiones por parte de todos, como las anteriores. Nada más empezar, Rose sufría una lesión, otra más, esta vez en el ojo y durante un entrenamiento. Chicago empezaba bien el curso, Butler aumentaba su protagonismo mientras Rose progresaba de su lesión y el equipo se llegó a situar en segunda posición del Este durante los primeros meses. Empezaban a surgir rumores de quien debía ser el capitán del barco, quien debía tener la responsabilidad de jugarse los balones importantes y aunque ambos jugadores lo desmentían, el equipo empezó a rendir desastrosamente y se acabó por no jugar los Playoffs. Aquella plantilla con Pau Gasol, Derrick Rose, Jimmy Butler, Nikola Mirotic, Taj Gibson y bastantes jóvenes con progresión como Doug McDermott o Bobby Portis acabó fracasando.

La reconstrucción era evidente (aunque el traspaso fue inesperado) y tanto la afición como los máximos dirigentes parecían decididos. Derrick Rose ya no volvería a ser el que fue y su opción fue construir entorno a Jimmy Butler. A rey muerto rey puesto. Y en Chicago a Rose lo daban por defenestrado.

NEW YORK KNICKS

Derrick Rose estaba dolido, era su franquicia de toda la vida, allí había llegado a lo más alto y había hecho resurgir a una franquicia que llevaba desde Michael Jordan deambulando por el desierto en busca de un nuevo mesías. Rose aceptó el reto y se fue a New York donde le esperaban Carmelo Anthony, Kristap Porzingis, Courtney Lee y como no Phil Jackson y su triángulo ofensivo. Este sistema parece que no lo han querido en ningún momento las grandes estrellas del momento y Rose, aunque no se ha pronunciado públicamente, no le favorece en nada.

Derrick Rose, durante un partido con los New York Knicks. Fuente: www.nydaily.com

Rose tenía la oportunidad de renacer de sus cenizas, de demostrar que si no podía ser el mismo de antes de las lesiones, sería un Rose muy parecido. Estaba convencido de que con un Derrick Rose al 80%, los Knicks tendrían uno de los mejores bases de la liga. El principio fue ilusionante, como todos los de Chicago, pero la historia solo llegó hasta mediados de diciembre. El caos se apoderó de New York Knicks y Rose iba dejando destellos de su calidad entre luces y sombras de su equipo y cruce de declaraciones entre Phil Jackson y la estrella del equipo, Carmelo Anthony.

Derrick parecía que se asomaba a la sombra de lo que fue el Derrick Rose de 2010/11, los rumores de su futuro le acechaban (será agente libre este verano) y había rumores de que pediría el máximo sueldo posible (desmesurado para el nivel que ha mostrado después de sus lesiones). Pero por desgracia, como no podía faltar a su cita con el médico, en marzo sus rodillas vuelven a sacarlo fuera de las canchas, esta vez, por un desgarro en su rodilla izquierda que le impediría acabar la temporada.

¿Podría haber acercado su leyenda a la de Michael Jordan en Chicago si aquel 28 de abril no hubiera realizado esa entrada a canasta? ¿Tendría algun MVP más en su historial a estas alturas? Eso no se podrá saber nunca. Se pueden hacer especulaciones, lo que está claro es que nos hubiera dado muchísimas grandes noches, sobretodo en los posibles enfrentamientos de Finales de Conferencia contra los Miami Heat (primero) y los Cleveland Cavaliers (después) de LeBron James. 

Nunca podremos saber cuál hubiera sido el potencial de Derrick Rose y el éxito que hubiera obtenido Chicago Bulls con el como máximo estandarte. Tampoco sabremos nunca si junto con Jimmy Butler y una reconstrucción decente ( no como la que han hecho este último verano) en la ciudad del viento se podría luchar cara a cara a los actuales Cleveland Cavaliers, Boston Celtics y compañia.

Lo que está claro es que las lesiones nos han privado de disfrutar de una de las estrellas más prometedoras truncada por su historial clínico. Tal vez en su primera agencia libre, debería buscar una plantilla con menos estrellas, una plantilla joven que tenga ganas de dar guerra y en la que él pueda ser la primera o segunda espada y así volver a su máximo nivel o al 80% que ya sería devastador para la mitad de las defensas de la NBA. No sé el porqué, quizás tan solo sea deseo personal, pero estoy seguro de que Derrick Rose se volverá a levantar y forjará su nombre en la NBA. 

 

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