Tribuna

¡Qué manera de palmar!

Qué manera de sufrir,
qué manera de palmar,
qué manera de vencer,
qué manera de vivir,

Qué manera de sufrir,
qué manera de palmar,
qué manera de vencer,
qué manera de morir,

Quizás estas sean las estrofas más representativas del Atlético de Madrid en los últimos años. Como si Joaquín Sabina en aquel 2003 que compuso el Himno del Centenario ya sabía lo que iba a llegar con el “cholismo” unos años más tarde. Porque el Atlético de los últimos años, sufre, gana, empata y pierde, claro que sí, pero el modo con el que lo viven todo en el Vicente Calderón es diferente al resto de aficiones y clubs. Nadie puede discutir este hecho, sean cuáles sean los colores que defienda.

Era el pasado 2 de mayo cuando los colchoneros esperaban con ansía el pitido inicial de las semifinals de Champions League frente al eterno rival, el Real Madrid. Los indios sabían de la dificultad de aquel reto, pero ya no tenían nada que perder. Fueron apeados por los vikingos en las finales de 2014 y las de 2016, dos trágicas historias en la que no se podría determinar cual significó mayor desgarro para el corazón y el recuerdo de cada uno de los seguidores afincados en el Manzanares. Quizás en otra época, unos años antes de la llegada del Cholo Simeone, aquellas dos finales no habrían dolido tanto. Se hubiera jugado, se hubiera perdido y la gran mayoría se acogería bajo el resguardo del lema “El Pupas” y con ello hubieran intentado llevarlo de la mejor manera posible. Pero no, lo de “El Pupas” quizás fue la primera piedra que quitó Simeone para forjar su propio Atlético de Madrid. 

Los colchoneros se dirigían aquel 2 de mayo al feudo blanco en la Castellana con la intención y la convicción de que este año ya no se podía escapar la oportunidad, el fútbol y en especial la Champions League les debía (sigue debiéndosela) una, y por muy fuerte que estuviera el Real Madrid esta temporada, debía ser este año. Sin embargo, el Atlético salió al césped del Santiago Bernabéu y sin lógica aparente empezó a invocar aquel lema que Simeone había desterrado al poco de llegar. Sin motivo aparente, entre las filas del Atlético de Madrid, no se tuvo la convicción de tratar al vecino de tú a tú. Crasso error que se pagó con un 3-0 y la eliminatoria sentenciada, menos para la afición del “Atleti”. Con el pitido final en el feudo blanco, los colchoneros empezaron la remontada de la mejor manera que saben, animaron a su equipo cantando el himno del Atlético de Madrid en un Santiago Bernabéu ya vacío. Ellos, del mismo modo que Simeone, no veían imposible la remontada y así se lo retransmitieron a sus jugadores. Tras ver el incio de partido en el Vicente Calderón, parece que el mensaje caló en la mente de los 22 tíos que tiene bajo su comando Simeone.

Griezmann en una de las pocas ocasiones que tuvo el Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de Champions League Fuente: Atlético de Madrid en Twitter

Llegaron los jugadores al hotel y el Atlético de Madrid, personificado en sus hinchas ya llevaba una hora allí esperando, no dejaron de alentar en ningún momento, la plantilla bajó del autobús y no quiso entrar en el hotel, aquel momento de comunión entre el equipo y la afición hizo que los colchoneros salieran ganando, que la última noche europa en el Vicente Calderón sea recordada por todos fuera cúal fuera el resultado. El Cholo y la afición hicieron todo lo posible para que los jugadores creyeran en la remontada y salieran a por los blancos como estaban acostumbrados a hacerlo con Simeone al frente.

El Cholo Simeone dando las gracias a la afición. Una de las más grandes comuniones entre entrenador y afición de la historia. Fuente: Atlético de Madrid en Twitter

A los 15 minutos del partido los colchoneros habían conseguido anotar dos goles y se veían con más posibilidades que nunca. Lo díficil ya estaba hecho y gran parte de la culpa la tenían ese sentimiento que se ha ido forjando en los últimos años entre jugadores, cuerpo técnico y afición. Al final un Real Madrid que en calidad cuenta con una plantilla que es ampliamente superior anotó un gol antes del descanso que destrozó prácticamente las posibilidades de despedir el Vicente Calderón con una victoria que diera acceso a la final de Cardiff. Lo que no pudo evitar ese gol de Isco fue la grandeza demostrada por los colchoneros. Una vez más demostraron que están hechos de otra pasta y la afición se quedó cantando el himno con unos jugadores abatidos a los que tan solo les quedaba fuerza para dar las gracias.

Afición y jugadores del Atlético de Madrid mostrándose agradecidos ante el esfuerzo mutuo. Fuente: Atlético de Madrid

El Atlético de Madrid no disputará la final de Cardiff, no pudó despedir el Vicente Calderon en partido europeo con una gran alegría y seguirá sin tener una Champions League en sus vitrinas. Para otros clubs esto sería un fracaso, para otros tanto llegar hasta aquí habría sido una utopía y se resignarían a que sería imposible volver a repertir tal hazaña, para los colchoneros tan solo una caída en su lucha por hacerse con una orejona, un motivo más para celebrar la Champions League que está por venir. Esa Champions League que legará cuando a la comunión entre jugadores, cuerpo técnico y afición se le una la directiva, que es evidente que dentro de la familia colchonera son los únicos que no están rindiendo a su máximo potencial.

 

 

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