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Nadal, de vuelta al trono de la ATP

Sí, aquella labor que muchos creían imposible hace dos años, acaba de suceder. Rafa Nadal ha vuelto al número 1 después de tres años. Tres años marcados por las lesiones que tanto le perseguía, y que por consecuente no le dejaban participar al grandísimo nivel al que nos tenía acostumbrados. Pero de nuevo, el tenista español nos ha vuelto a mostrar esa garra y esa fe suya tan característica. Ejemplo de que nada ni nadie puede acabar con tus propósitos si de verdad te los planteas, y ahí está, de vuelta a lo más alto del ranking ATP.

Una carrera en la que ha tenido que luchar con un gran rival: las lesiones. Una carrera que en 2005 pudo poner el punto y final, y de hecho los médicos tanteaban esa posibilidad. Como bien recuerda el propio Rafa, “a nivel de lesión el peor momento fue la lesión del pie en 2005”, pero aquella lesión de pie que pintaba grave no le iba a quitar la ilusión a aquel chaval de 19 años dispuesto a comerse el mundo.

En 2007 empezó su calvario con las rodillas, esa dichosa lesión cuyas molestias le han ido acompañando prácticamente hasta el día de hoy, con esa característica imagen del vendaje en las rodillas. Pero ello no le apartó de conseguir, tras tres años (2005-2008) siendo número 2, el convertirse en número 1 del ranking ATP en 2008 y consiguiendo el oro olímpico en los Juegos Olímpicos de Pekín. Esta primera etapa fue triunfal, ya que la consiguió mantenerla durante 10 meses.

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Nadal celebrando el oro olímpico en Pekín. Foto: EFCF Blog

Tras estar merodeando sobre la primera posición durante un año, en 2010 Nadal volvió a proclamarse el rey del ranking, posicionándose en la parte más alta. Esta vez sí consiguió mantener el número durante un año entero, pero de nuevo lo volvió a perder, y es que empezaba a nacer una nueva hegemonía: la del serbio Novak Djokovic.

Esta lesión de rodilla fue devastadora en 2012, cuando aquel famoso tendón rotuliano dijo basta y tras meditar con el cuerpo técnico y médicos, tuvo que apartarse de las pistas. Lo hizo nada más y nada menos que durante siete meses, pero lo tenía que hacer si quería alargar su carrera. Esto le llevó a tomar una de las decisiones más difíciles de su carrera como bien afirma Nadal: decir adiós a los Juegos Olímpicos de Londres. Este abandono le llevó a caer hasta la quinta posición del ranking, pero esto no hizo más que hacerle más fuerte, y así lo demostró. A mediados de 2013, tras un regreso triunfal, Rafa volvía a hacerse con el trono durante ocho meses, cuando en junio de 2014 puso punto y final a la que sería su andadura como número 1 hasta ahora.

A pesar de mantener el número 1 hasta finales de junio, 2014 no fue un buen año para el español, de hecho se podría decir que 2014 y 2015 han sido las peores temporadas desde que empezara a destacar. Las lesiones o molestias en la espalda es algo muy normal en los tenistas, y Nadal no iba a ser menos. Una lesión de espalda en la final del Abierto de Australia en 2014 le lastró gran parte de la temporada, llegando a someterse a un tratamiento de células madre para mejorar esa parte del cuerpo. También se le sumó una lesión en la muñeca izquierda, lo que le obligó a decir adiós a Wimbledon.

Rafa Nadal en rueda de prensa de Wimbledon 2014: «La vaina del tendón está inflamada y va a más. Si se rompe sé que son meses sin competir. En estos momentos, son semanas».

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Nadal recibiendo tratamiento en la espalda en Australia 2014. Foto: Tenis Web

Para rematar esta temporada, se tuvo que operar de apendicitis, diciendo adiós a la Copa de Maestros y finalizando el año en la tercera posición del ranking.

2015 fue sin duda la peor temporada del tenista manacorí. Se le notaba mal dentro de la pista, tanto con falta de hambre como con una actitud desacorde a lo que siempre nos mostraba. Muchos comentaban con que Djokovic había hecho de la temporada de Nadal un desastre, pero Novak no era el problema. En un documental realizado por Informe Robinson Nadal lo dejó claro, sus problemas eran tanto personales como físicos, por lo que la cabeza no funcionaba.

«Mi problema en 2015 no fue Djokovic. Mi lesión fue mental. Por primera vez en mi carrera profesional no he sido dueño de mis emociones en la pista, no he tenido el control de mis nervios, he pasado malos ratos, pero lo he superado», aclaraba Rafa Nadal

Pero a un deportista como Rafa Nadal, con tal capacidad y fuerza mental, todo esto no son más que obstáculos que superar, pruebas que le hacen más fuerte. Y así fue. Sobreponerse a todos estos problemas le llevaron a encarar el final del 2015 y el principio de 2016 con la fuerza y las ganas de aquel tenista que con 22 se convertía en uno de los jugadores más jóvenes de la historia en convertirse en número 1 y que con 18 años ganaba su primer Roland Garros.

En la segunda mitad de la temporada pasada, se pudo ver que Nadal había vuelto. Pero muchos seguían poniéndole en duda. Pero estas dudas se iban disipando a cada semana que iba pasando. El español afirmaba “si caigo en la clasificación, sé que volveré seguro”, y así lo ha cumplido. Y es que tras caer hasta la posición más baja desde 2005 (10ª en 2015 y 9ª en 2016), Nadal ha vuelto este mismo lunes a convertirse en número 1 del ranking mundial tras tres años complicados en los que esta misión parecía prácticamente imposible después de todo lo anteriormente comentado.

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Nadal celebrando su décimo Roland Garros. Foto: El Confidencial

Pero nunca se puede dejar de creer en el mejor tenista español de la historia, en el tenista que ha ganado los cuatro Grand Slam: 10 Roland Garros, 2 Wimbledon, 2 US Open y 1 Australian Open; 1 oro olímpico individual y uno en dobles, 30 Masters 1000, 18 ATP 500 y 9 ATP 250.

Actualmente Nadal es el séptimo en el ranking del jugador con más semanas como número con un total de 142, asegurándose 3 ahora, por lo que se pone con 145. Su siguiente objetivo es alcanzar a John McEnroe con 170. ¿Lo conseguirá? Sin duda, Rafa nos ha demostrado que si algo se propone, se puede conseguir. Un claro ejemplo tanto de persona como de deportista.

 

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