De otro mundo, sencillamente espectacular, increíble, soberbio, único, sin palabras y un sinfín más de calificativos que se quedan cortos si queremos hablar de Peter Sagan, el actual rey del mundo. Todos y cada uno de los halagos son escasos para definir a un ciclista diferente, con carisma y que ha retornado la ilusión a muchos de aquellos aficionados que en los últimos años se sentían excluidos del ciclismo control y carente, en muchos casos, de espectáculo. Aunque los hay, es difícil no ser de Sagan y por tanto no practicar la “religión saganista”, un verdadero lujo poder pertenecer a ella.

El ciclista eslovaco nos ha deleitado con una nueva victoria en el Mundial de ciclismo, esta ocasión en Bergen (Noruega), y ha destrozado las puertas de la historia convirtiéndose en el primer ciclista en la faz de la tierra que consigue enfundarse el maillot arcoíris por tercer año de forma consecutiva. Aunque parezca mentira, Peter Sagan no viste los colores de su equipo desde que en Richmond, en el año 2015, consiguió el campeonato del mundo por primera vez. En todos los terrenos y en cualquier circunstancia, el eslovaco es capaz de sacar partido a su poderío físico e imponerse a sus rivales. Además, las tres victorias le aúpan a lo más alto del palmarés mundialista empatado con Alfredo Binda (1927, 1930 y 1932), Rik Van Steenbergen (1949, 1956 y 1957), Eddy Mercx (1967, 1971 y 1974) y Oscar Freire (1999, 2001 y 2004).

Richmond 2015, el principio

Victoria de Peter Sagan en Richmond 2015 | Fotografía: Tim de Waele

A pesar de una temporada cargada de victorias, como venía siendo habitual desde que pasó a profesional en el año 2010, en la carrera más mediática del año, el Tour de Francia, no fue capaz de alzarse con ningún triunfo y en numerosas etapas acabó en segunda posición. El espectáculo y las ganas por conseguir la victoria lo mantuvo hasta el final, pero no fue capaz de rematar y ya era su segundo año sin alzar los brazos en la ronda gala y algunos le tildaron, muy injustamente, como un “segundón”.

En todo momento Sagan mantuvo la concentración y siguió trabajando para intentar llevarse un objetivo que había soñado desde pequeño, el Mundial. Siempre ha tenido que buscarse las castañas por su cuenta y en Richmond (Estados Unidos) no iba a ser menos. Era un recorrido muy favorable a sus características y reventó la carrera en el momento justo para ponernos a todos en pie y hacer que sus rivales tan solo pudieran jugarse la plata. Sin duda, era una victoria que necesitaba y acalló a muchos de sus críticos.

Doha 2016, la confirmación

Sprint Mundial Doha 2016 con victoria de Peter Sagan | Fotografía: Tim de Waele

La polémica siempre giró en torno a la realización del Mundial en Doha (Qatar), pues las elevadas temperaturas y un perfil completamente llano no eran un plato de buen gusto para los aficionados. Además, la escasez de público viendo el evento en directo convenció a todos de que la Unión Ciclista Internacional (UCI) apostó más por el dinero que por el espectáculo. Más allá de polémicas y críticas, el Mundial tenía que celebrarse y de nuevo Peter Sagan fue el más rápido del mundo. En esta ocasión, la velocidad en el sprint final era el elemento principal para poder alzarse con la victoria. El viento jugó un papel protagonista durante los 257 kilómetros de recorrido y los cortes por abanicos era la principal amenaza de todos los participantes. Finalmente, un poderoso Peter Sagan tuvo la capacidad de poder imponerse al sprint a un gran velocista como es Mark Cavendish y al mítico Tom Bonnen para seguir engrandando su legado.

Bergen 2017, la leyenda

Peter Sagan, tercer oro en tres años | Fotografía: UCI Cycling

En la cita mundialista de Bergen 2017 todo era distinto, pues Peter Sagan era el gran rival a batir y su vigilancia iba a ser exhaustiva, por lo que tuvo que ir desaparecido en combate durante gran parte del recorrido. Alexander Kristoff, que disputaba el Mundial ante su público, era su principal amenaza, pues la escasez de dureza durante el circuito hacía que selecciones como Francia, Bélgica, Países Bajos o España tuvieran que buscar ataques lejanos en la única subida del recorrido para intentar partir el pelotón y que la victoria no se la jugara un grupo numeroso.

A pesar de la dificultad de la prueba, Sagan mantuvo la sangre fría en todo momento y tan solo se asomó por cabeza de carrera en el momento oportuno. Fue un Mundial distinto en su forma de correr, pues siempre le gusta ser protagonista, pero era consciente de que los más probable era que la carrera se jugara al sprint y no se obcecó con perseguir y neutralizar el ataque que protagonizaron Julian Alaphilippe y Gianni Moscon a diez kilómetros de meta y que fue el único verdaderamente peligroso. Aunque fue por escasos centímetros y se tuvo que definir por la ‘photo-finish’, Peter Sagan volvió a conseguir una nueva victoria mundialista para entrar en el Olimpo del ciclismo y no deshacerse de un maillot que portará por tercer año consecutivo.

Todavía no hemos asimilado el final del Mundial y ya estamos pensando en el siguiente, en el que a priori, Peter Sagan lo tendrá complicado para poder revalidar su título. Los primeros perfiles que llegan desde Insbruck, sede del Mundial la próxima temporada, muestran una dureza no vista en los últimos años y en el que la llave de la victoria pasa a estar en manos de grandes escaladores y no tanto de clasicómanos. A pesar de ello, tendremos un año más para poder disfrutar de un Sagan vestido de ‘arcoíris’ dando espectáculo en las clásicas de adoquines e intentando conseguir otro de sus grandes objetivos, París-Roubaix.

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