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Lejos del foco | Pablo Carreño Busta

Es sabido de sobra por todos que España ha sido, desde siempre, una gran fábrica de muy buenos tenistas a lo largo de la historia. Siempre hemos estado bien representados generación tras generación: desde Manolo Orantes y Manuel Santana en los 60, hasta Emilio Sánchez Vicario, Álex Corretja, Magüi Serna, Carlos Costa, Anabel Medina, pasando por Conchita Martínez, Andrés Gimeno, Sergi Bruguera, Fernando Verdasco, David Ferrer, Carla Suárez Navarro; al igual que nuestros tres grandes ex números uno del mundo Carlos Moya, Juan Carlos Ferrero y Arantxa Sánchez Vicario; y los actuales números uno Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza.

Respecto al tenis español masculino, siempre han existido las dudas sobre si habría futuro después del mejor tenista y mejor deportista español de todos los tiempos: Rafael Nadal. Quizás, a pesar de lo que os vengo a contar hoy, muchos sigan pensando que no es suficiente. Pero hay que mentalizarse que Rafa sólo hay uno, y hay que valorar los que vienen desde abajo logrando grandes hazañas que quizá queden tapadas por todo lo conseguido por Rafa. Por eso hoy os vengo a hablar de un tenista que en los últimos años nos está ilusionando, y el cuál nos va a dar más de una alegría: Pablo Carreño Busta, el jugador del ‘revés y el resto’.

Un joven que no pensaba en ser tenista profesional

Carreño Busta empezó a jugar a los seis años, motivado por su padre, Alfonso. Sus primeros raquetazos los dio en el Real Grupo de Cultura Covadonga. Siempre ha destacado que su ídolo tenístico desde niño ha sido el ex número uno Juan Carlos Ferrero, al igual que ha admitido, sorprendentemente o no, que su ídolo más actual es David Ferrer ya que “es más terrestre que Nadal”. Algo totalmente comprensible ya que tiene un tenis que puede ser una mezcla de ambos tenistas: la técnica de Ferrero junto con el juego físico de Ferrer. Digo sorprendente porque la mayoría podrían pensar que mencionaría a Rafa.

Puede que suene mal, pero en su adolescencia no era considerado como uno los mejores jóvenes promesas de nuestro tenis. Algo que le hizo replantearse dedicarse profesionalmente al tenis hasta sus quince años, cuando recibió una llamada del Centro de Alto Rendimiento de la Real Federación Española de Tenis; una llamada que supuso el despegue en la carrera de Pablo. Él mismo admite que no esperaba aquella llamada y que se quedó sorprendido, pero que no dudo en ningún momento y aceptó la propuesta: se marchaba a un gran blub, al Real Club de Tenis Barcelona.

Fue entonces cuando el joven de Gijón supo que su vida estaba relacionada con el tenis, y que de una forma u otra lo iba a intentar.

Una lesión que casi le costó la carrera

Su carrera como profesional empezó en 2009. Con tan solo 20 años, Carreño empezó a destacar en los Challengers de todo el mundo, lo que supuso su impulso a los grandes eventos. Cómo bien hemos comentado, a los 15 años se trasladó a otro club en Barcelona, donde en 2012 sucedió algo que la mayoría puede que no sepáis: sufrió una hernia discal que hizo que casi pusiese el punto y final a su carrera como profesional, ya que le tuvo apartado de las pistas a lo largo de siete meses.

Fue uno de los momentos más duros para Pablo, ya que tuvo que decidir entre operarse o dejar el tenis, pero como bien dijo el gijonés, “quería darme una opinión” y optó por la primera opción. Una opción que a la que no temía, ya que todo salió perfectamente, pero aún así tuvo que empezar a jugar al tenis prácticamente desde cero nuevamente.

Un año milagroso

Sin duda 2013 es un año que Carreño no olvidará, un año en el que consiguió su mayor logro: volver al tenis. Fue cuando regresó a las pistas y volvió a sentirse tenista, un año en el que remontó 690 posiciones, pasando del 754 al número 64; una hazaña que nos permitió ver que un chaval venía con muchas ganas desde abajo y se merecía un reconocimiento.

Este reconocimiento lo recibió en forma de premio, ya que obtuvo el galardón de la ATP como el jugador más progresivo del año, votado por los propios jugadores del circuito.

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Pablo Carreño alzando el trofeo como jugador más progresivo. Fuente: Mundo Deportivo

El salto al éxito

Esta lesión que casi arrebató el sueño al de Gijón de seguir su carrera tenística, le hizo más fuerte. Tras un 2012 muy duro, al año siguiente ganó su primer torneo ATP en Casablanca, y consiguió la que entonces fue su mejor posición en el ranking, como número 51 del mundo. A pesar de que no acababa de realizar un buen papel en los grandes torneos, en 2014 consiguió participar en los cuatro Grand Slam, alcanzando como mejor resultado una tercera ronda en el US Open.

A pesar de que empezó el 2015 como número 49, no fue su mejor año, ya que acabó en la posición 61 tras una serie de derrotas seguidas a lo largo del año. Pero llegó el 2016, uno de los años clave para Carreño Busta. Uno de los grandes cambios fue acceder en la Juan Carlos Ferrero Sport Academy, la escuela de su ídolo. Gracias a su ingreso en este centro de alto rendimiento, notó una gran mejora en gran parte de sus golpes. Fue el año en el que empezaron  a llegar los resultados más importantes de  a su carrera, llegando a las rondas de los cuadros individual y de dobles de categoría ATP World Tour, destacando sus primeros títulos de este nivel en Winston-Salem y Moscú. Se pudo observar un gran salto de calidad respecto a su juego, físico y mentalidad en el jugador español, y es algo que le ayudó a seguir creciendo hasta lo que se ha convertido hoy. En este mismo año también consiguió alcanzar, junto a Marrero, la final de dobles de los Juegos Olímpicos de Río, en los que se tuvieron que conformar con la plata. Con un bagaje final de 41 victorias en individual, consiguió trepar hasta la posición 30 del ranking ATP.

Camino al Top 10

Pero sin duda, si el nombre de Pablo Carreño Busta ha empezado a sonar, ha sido en 2017. Empezó alcanzando rondas finales al inicio del año, pero si hemos de destacar alguno de estos torneos fue el genial papel que realizó en Roland Garros, en el que tras derrotar a Raonic en un partido épico, tuvo que retirarse ante Nadal en cuartos tras una lesión, lo que fue una pena ya que llegaba con una muy buena dinámica. También alcanzaba sus primeras semifinales en un Masters 1000, concretamente en Indian Wells.

Como hemos comentado al principio del artículo, Carreño se caracteriza por un  a gran revés y su gran capacidad para el resto. Un revés con el que es capaz de cambiar de ritmo y velocidad cuando ve la oportunidad, destacando su revés cruzado. Otra de sus especialidades es el resto. Pablo cuenta con una gran lectura del saque del contrario, lo que le permite anticiparse a los saques. Esto, junto a su gran agilidad de piernas, le sirve para tener una ventaja frente a los grandes sacadores. Otro de sus puntos fuertes es un muy buen primer saque, estable y fiable, pero no del todo potente como puede ser el de Raonic (ya que obviamente se sabe que no es un sacador nato); pero sí muy colocado. Destaca el saque abierto, que le ayuda a afrontar sus juegos al servicio de forma más segura. Todo esto es gracias, en gran parte, a sus entrenadores Samuel López y César Fàbregas, artífices de la gran mejora del de Gijón. La regularidad que ha demostrado en este año ha sido la que le ha permitido lograr su tercer título ATP, esta vez en Estoril. Pero quizás el mayor logro del español ha sido su enorme papel en el US Open, en el que nos hizo soñar en una posible final española frente a Rafael Nadal, pero el sudafricano Kevin Anderson le cortó las alas en semifinales. Este gran resultado le ha permitido entrar en el top 10, ya que actualmente cierra este cupo de los diez mejores tenistas del mundo como número 10 del mundo, consagrándose como el segundo mejor tenista español actual.

Tennis: U.S. Open
Carreño en semifinales del US Open 2017. Fuente: ATP

A modo de conclusión, me gustaría indagar en algo que no me gusta nada. En España no se habla de los tenistas hasta que no entran en el top 20, ya que hasta entonces tan sólo se habla de ellos si nos representan en la Copa Davis. Quizá quién lea esto y vea los resultados que consiguió antes de 2016 piense que Carreño no se merece este artículo. Si eres una de esas personas, plantéate que en estos últimos cinco años ha habido cuatro extraterrestres que han dominado el circuito, como son Djokovic, Federer, Nadal y Murray. Pero no sólo han estado estos, sino que también se ha tenido que medir a jugadores de la talla de Del Potro, Nishikori, Thiem, Wawrinka, Cilic o Raonic; y frente a eso es muy difícil alcanzar rondas finales de grandes torneos. Por ello, lo que ha logrado este último año debe ser algo que merece un gran reconocimiento, ya que es de gran dificultad. También ha tenido que lidiar con un imperial Rafa Nadal, con unos constantes David Ferrer y Roberto Bautista, los cuáles quizá han eclipsado la carrera de Pablo Carreño. Pero no lo dudéis, el tenis español no es sólo Rafa, os podéis quedar tranquilos porque con el de Gijón tenemos muchos años de alegrías por delante.

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