El laboratorio La medular

Una nueva piedra en el camino de Iker Muniain

Las lesiones son aquello que todos los deportistas temen y que tratan de evitar a toda costa. Con trabajo y precaución algunas de ellas se pueden eludir, pero por desgracia, muchas aparecen cuando menos te lo esperas y en situaciones difíciles de predecir. Entre los futbolistas, más allá de las lesiones musculares, las más frecuentes y, posiblemente, las más duras, son las de rodilla. Siempre duele leer o escuchar los partes médicos de rotura de ligamento interior, exterior, anterior o cruzado.

En esta ocasión, el gran perjudicado ha sido Iker Muniain. El jugador navarro se rompió el ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha en el partido que disputaban el Athletic Club y el Zorya Luhansk y todo apunta a que estará más de seis meses alejado de los terrenos de juego. El rojiblanco ya conoce lo que es sufrir una lesión de tal gravedad, pues en el año 2015 padeció la misma situación, aunque en aquella ocasión fue la rodilla izquierda la afectada. Desde que abandonó el campo tras su lesión todo hacía temer lo peor y por desgracia, se ha acabado confirmando. Desde el minuto cero, el ‘león’ mostró sus ganas por comenzar la recuperación y vestirse de corto lo antes posible.

Sevilla, primer escollo y punto de inflexión

Fuente: El Correo

Iker Muniain siempre ha levantado pasiones entre los aficionados del Athletic Club de Bilbao. Subió al primer equipo muy joven y durante años demostró estar a un grandísimo nivel, incluso con posibilidades de acabar recalando en grandes equipos europeos. Nunca ha resaltado por su capacidad goleadora, más bien es un jugador que hace jugar, muchas de las ocasiones de su equipo pasan por sus botas. Pero hubo un momento de inflexión en su carrera. Muniain jamás olvidará aquel fatídico 4 de abril de 2015 en Sevilla, cuando un giro brusco en su rodilla izquierda tras llegar muy forzado a una pugna por un balón ante Éver Banega, acabó en la primer lesión grave de su vida.

Venía de un año tremendamente complicado, pues la irregularidad fue la seña de identidad en su juego. Después de haber remontado el vuelo el año anterior tras una mala campaña en la 2012-2013, parecía que Muniain ya no tenía margen de mejora y se había quedado estancado en su progresión tras un nuevo año sin encontrar las buenas sensaciones. Todo quedó derrumbado ante una lesión que le tuvo apartado del verde ocho meses, cuando tan solo tenía 22 años. La perla bilbaína reapareció el 20 de diciembre de 2015 ante el Levante y afrontó una temporada cargada de altibajos en el que comenzó a evolucionar y a convertirse en el jugador que es hoy en día.

Cuando mejor estaba, un nuevo alto en el camino

Fuente: Europa League

La temporada 2016-2017 fue en la que Iker Muniain se reencontró como jugador y fue uno de los hombres claves del Athletic Club. Por primera vez, el navarro pasó a formar parte del centro del campo del club bilbaíno y desde entonces se ha hecho con la manija de la medular rojiblanca. Fue la temporada en  la que se completó la transición y dejó de ser un jugador de banda con descaro y desborde para establecerse en la media punta y aparecer en todo momento por la zona central y convertirse en un socio fundamental con el doble pivote clásico de los ‘leones’. Aunque no había sido su mejor año en cuanto a la capacidad goleadora, Muniain consiguió un total de siete tantos. Pero lo verdaderamente importante es que una vez alcanzada la madurez futbolística, y con más de 300 partidos oficiales con el primer equipo, encontró su sitio en el esquema del Athletic.

Este año las cosas habían comenzado de la misma forma. A pesar del cambio de entrenador en la entidad rojiblanca, con la llegada de José Ángel ‘Kuko’ Ziganda, su relevancia dentro del equipo cogió más peso si cabe. Comenzó la temporada en plena forma y en el momento que desaparecía del terreno de juego, el equipo lo notaba y no conseguía carburar. Por desgracia, los fantasmas del pasado aparecieron y en el encuentro de Europa League ante el Zorya Luhansk Muniain sufrió una nueva lesión grave de rodilla. En esta ocasión fue la rodilla derecha la que se vio afectada por la rotura del ligamento cruzado. La lesión llega en el peor momento, tanto para él, como para el Athletic, pues después de un inicio fulgurante, el club bilbaíno ha entrado en decadencia y no consigue los resultados esperados.

Sin duda, la perdida de Muniain para lo que resta de temporada supone un duro golpe para el Athletic. El jugador navarro espera poder comenzar la recuperación lo antes posible. Con tan solo 24 años afronta una nueva dura lesión. Ya lo ha superado una vez y nadie duda que lo hará en una nueva ocasión y volverá con más ganas y mucho más fuerte. ¡Ánimo Muniain!

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