El laboratorio Pedalier

Vincenzo Nibali se encumbra en el Giro de Lombardía

¡Vittoria spectacollare dello Squalo!, decían todos los italianos el pasado domingo tras una nueva victoria de Vincenzo Nibali en el Giro de Lombardía. El siciliano suma un nuevo triunfo en una clásica a la que tiene tomada la medida. El ciclista del Bahrain-Merida alcanza su segunda victoria en el quinto monumento ciclista después de la cosechada en el año 2015 con el mismo recorrido que en esta edición. El Mundial disputado en Bergen no se adecuaba a sus características, por lo que tras la Vuelta a España, en la que finalizó en segunda posición, decidió tomarse un tiempo de descanso para afrontar con total garantías las clásicas italianas de final de temporada.

Con Giro, Tour y Vuelta de por medio, las clásicas ciclistas de primavera como Roubaix, Flandes, Lieja o Milan-San Remo quedan casi en el olvido, pero el último tercio del año está marcado por las diferentes carreras italianas que le dan un color especial al calendario internacional. Ante un paisaje de ensueño y con los ‘tifossi’ animando en todo momento la semana de clásicas italianas (Giro della Toscana, Giro dell’Emilia, Tre Valli Varesine, Milán-Turín) es una de las más bonitas del año. Además, el Giro de Lombardía aguarda al final para encumbrar al último gran ‘clasicómano’ de la temporada. Conseguir triunfar en este tipo de clásicas está al alcance de muy pocos, pero Vincenzo Nibali se lo planteó como su objetivo principal tras la Vuelta y ha cumplido con todas las expectativas puestas en él. ¿Pero es especialista en clásicas o en grandes vueltas?

Las grandes vueltas como forma de vida

Vincenzo Nibali, ganador en las tres Grandes Vueltas.

Si hay que categorizar a Vincenzo Nibali estaría incluido entre los grandes ‘vueltómanos’ de los últimos tiempos, por lo que las carreras por etapas serían su gran especialidad. Un Tour de Francia (2015), una Vuelta a España (2010) y dos Giro de Italia (2013 y 2016) le avalan como uno de los mejores de todos los tiempos, pues tan solo seis ciclistas, él incluido, han conseguido la triple corona a lo largo de la historia (Eddy Merkx, Bernard Hinault, Jaques Anquetil, Alberto Contador, Felice Gimondi y Vincenzo Nibali). Desde que despuntó en la Vuelta a España 2010, siempre ha estado en la terna de los cuatro grandes jefes de filas de los últimos años junto con Contador, Quintana y Froome.

El ciclista italiano posee las cualidades necesarias para poder desenvolverse a la perfección en las vueltas de tres semanas, en las que además de las cuatro victorias suma seis podios más (2º o 3º). Con la cualidad innata de la montaña, Nibali ha ido puliendo una especialidad como la contrarreloj, que aunque nunca se le ha dado mal, sufre ante los grandes especialistas como Chris Froome. Más allá del poderío físico, Nibali tiene algo de lo que muchos ciclistas carecen y es el carácter ganador. Nunca se rinde y acaba exhausto después de cada carrera que disputa. El ejemplo más claro es el del Giro 2016, pues lo tenía prácticamente perdido y no cejó en su empeño hasta conseguir alzarse a lo más alto del podio.

Las clásicas en el punto de mira

Nibali celebra la victoria en la tercera etapa de la Vuelta 2017 | Fotografía: Vuelta a España

En una faceta totalmente distinta a la que nos tiene acostumbrados, Nibali también es uno de los hombres peligrosos en las carreras de un día. Aunque no ha conseguido grandes resultados en las clásicas de primavera, tiene el punto de mira en el Giro de Lombardía, en el que ha cosechado dos victorias. Su carácter ganador y su capacidad de desenvolverse a las mil maravillas en cualquier situación de carrera le hacen tener cierto perfil de ‘clasicómano’. De hecho, más allá de sus objetivos principales como son Giro, Tour o Vuelta, Vincenzo Nibali suele ser uno de los habituales en clásicas en las que la dureza marcan el devenir de la prueba. Por ello, no es de extrañar que tome la salida en Lieja-Bastoña-Lieja-Flecha Valona o Strade Bianche. A pesar de no haber conseguido buenas posiciones en este tipo de pruebas, siempre suele entrar en los grupos cabeceros. Quizá, la motivación de correr en casa y en uno de los cinco monumentos ciclistas hace que Nibali tenga mejores sensaciones en el Giro de Lombardía que en el resto de clásicas.

Sin ningún tipo de duda, Vincenzo Nibali quedaría entablado entre los hombres para las grandes vueltas, pero como Alejandro Valverde, Rigoberto Urán o Esteban Chaves, su capacidad para finalizar y lanzar ataques definitivos le hacen ser uno de los más peligrosos cuando el recorrido de una clásica tiene la suficiente dureza. A parte de Lombardía y la semana italiana, los ejemplos más claros son el Mundial de Ciclismo de 2013 y los Juegos Olímpicos de 2016 en los que era uno de los máximos favoritos. Lo que está claro es que Nibali es un ciclista único que seguirá dejándonos muestras de su calidad la próxima temporada. ¿Tendrá una nueva oportunidad en el Mundial de Innsbruk 2018, volverá a subir a lo más alto en París?

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