En Liverpool sonríen de nuevo. Tras unos años recordando con nostalgia las buenas campañas protagonizadas por Fernando Torres o más tarde por Luis Suárez, el aficionado red vuelve a tener motivos que le inviten a asistir a Anfield con ilusión.

El juego que intentó plasmar Brendan Rodgers no convenció en parroquia roja de Liverpool. Se ansiaba un fútbol con menos posesión, un fútbol más directo y alegre, en definitiva, un fútbol más inglés. Para ello, se trajeron a un alemán alegre, Jürgen Klopp y con él surgió el cambio, en aquella temporada 2015/2016 ya se vieron varias pinceladas de lo que les depararía el futuro, la final de Europa League perdida ante el Sevilla de Unai Emery, fue un ejemplo.

La temporada pasada tan solo pudieron clasificarse para Champions League. Algo inédito en los últimos años, pues los reds tan solo habían jugado una fase de grupos de la máxima competición europea en las seis últimas temporadas. Este año no solo han jugado la fase de grupos, si no que se han clasificado como primeros por delante su antiguo verdugo el Sevilla y en Premier League son quintos (aunque ganando su partido de hoy frente al West Brom adelantarían al Burnley). ¿Pero que ha cambiado en la ciudad de los Beatles para que el rendimiento de los reds este año sea mayor?

Un ataque más sofisticado con la misma defensa de siempre

Si hay que destacar algún nombre por encima de todos en este primer tramo de temporada es el del egipcio Mohamed Salah. Con el permiso de un Coutinho que como todos sabemos tuvo un verano movidito, el atacante procedente de la Roma está causando sensación, tanto entre su afición como en el resto de la Premier League. Y es que nadie podía imaginar que el rendimiento de Salah sería tan elevado como lo está siendo. Con 13 dianas es el máximo goleador de la Premier League, sumando un total de 19 goles en todas las competiciones, la misma cifra que realizó la temporada pasada en Italia.

Al egipcio, del mismo modo que a otros de sus compañeros como Wijnaldum, Firmino o Mané le viene como anillo al dedo el sistema que plantea el técnico alemán. El esquema habitual de Klopp es un 4-3-3 con matices asimétricos como se da en el caso de los laterales, pues con el balón bajo dominio red, tanto Alberto Moreno y Clyne, ambos lesionados ahora o en su reemplazo, Robertson y Joe Gómez, no dudan en sumarse al ataque formando en ocasiones una línea de tres con el pívote Henderson. Cuando el balón se encuentra en el costado de un lateral u otro, se situán a la altura de la mediapunta o llegan incluso a desdoblar a Mané y Salah, los extremos más utilizados por el alemán. Tanto uno como el otro tienen tendencia a realizar inclusiones hacia el centro bien sea en conducción o el asociación con Coutinho,es por eso que ambos juegan a pierna cambiada. De este modo permiten a los laterales desdoblarlos.

En los contragolpes es Coutinho el canalizador de la mayoría de jugadas, buscando a Salah y Mané, que se aprovechan de que Firmino baje a recibir para así desmarcarse sobre su espalda.

Klopp sabe muy bien que jugadores tiene y casan perfectamente con su idea de juego, de ahí que sean el equipo el tercer equipo más goleador de la Premier League y ocupe la segunda posición en la misma faceta en la Champions League. Aunque se atravesó una etapa de muchos empates en el mes de septiembre y octubre en la cual el técnico estuvo cuestionado, en Anfield ahora todo el mundo sonríe debido al estilo de juego que ha impuesto el alemán. Se apuesta por un estilo directo en el que sus jugadores le imprimen velocidad al balón hasta que encuentran a Coutinho, el encargado de canalizar la mayoría de contragolpes y hacer llegar el esférico a sus veloces extremos, Salah y Mané. Firmino es el encargado de finalizar gran parte de esos contragolpes al que se suma un llegador nato como es Wijnaldum. Ante equipos pequeños con un planteamiento más consvervador los reds encuentras más dificultades para realizar su juego, ante la disminución de espacios no pueden ejercer sus contragolpes y tienen que realizar un juego más combinativo. En este caso el titular suele ser Emre Can en detrimento de Wijnaldum.

En partidos importantes Klopp apuesta por un planteamiento más defensivo, consciente de que el ritmo alto que impone su equipo con ese 4-3-3 buscando la presión alta y las transciones rápidas puede suele partir el encuentro y en estas situaciones, equipos como Manchester City, United o Chelsea tienen demasiada calidad arriba, por lo que partir el partido sería dar demasiadas facilidades al rival. De hecho, el Liverpool no ha conseguido ganar a ningún equipo de la Premier League que se encuentre entre los siete primeros puestos.

La idea de colocar a Milner como interior derecho fortalece el medio del campo de los reds en tareas defensivas.

Con este sistema no es solo Wijnaldum el sacrificado, en detrimento de Mané se incorpora Milner como falso interior derecho, así el inglés ayuda en tareas defensiva a Henderson y Emre Can en el centro del campo. De este modo, el técnico alemán puede utilizar a Sadio Mané como revulsivo, ya que este tipo de partidos suele ser muy disputado. La velocidad y desequilibrio del senegalés en los últimos minutos de partido puede ser determinante. Normalmente este tipo de papel lo ejercen Oxlade-Chamberlein y un Sturridge que contempla la idea de salir en verano.

No sorprendemos a nadie si decimos que el punto débil de este Liverpool es la zona defensiva. Empezando por un Mignolet que ha sido muy criticado en sus últimas temporadas en Anfield, el guardameta belga ya ha sido relegado al banquillo, al menos en competición europea, Loris Karius es el encargado de defender la portería en Champions League. Si Mignolet no da especial confianza a la hinchada de Anfield, tampoco lo hace de excesivo modo la pareja formada por Matip y Lovren, sumado a que los dos lateral son de carácter ofensivo y ello provoca que en ocasiones descuiden su faceta defensiva nos salen las cuentas. El equipo de Klopp es el más goleado entre los cinco primeros clasificados de la competición inglesa, pues los de Klopp cuentan con 20 goles en contra por los 11 que han encajado los dos equipos de Manchester, los 14 que ha recibido el Chelsea de Conte y los 12 que ha concedido el Burnley.


A pesar de un inicio dudoso, se puede catalogar de bueno el primer tramo de temporada que ha realizado el Liverpool, primero de su grupo de Champions League, contará con un rival asequible como el Oporto, y no desprestigiamos a los lusos, pero los ingleses podrían haberse encontrado con el Bayern Munich, la Juventus o el Real Madrid. Sobre el papel los de Klopp estarán en cuartos de final y esta misma noche, si ganan su partido, dormirán en la cuarta plaza de la Premier League.

Los reds están de dulce, desde el 22 de octubre no pierden un partido y enlazan 12 encuentros anotando. En Premier League tienen una media de dos goles por partido y de ganar hoy al West Brom se colocarán a tan solo dos puntos de los blues, actual tercer clasificado.

¿Aguantarán el tirón los reds teniendo que hacer frente a dos grandes competiciones a partir de febrero?

3 comentarios sobre “El Liverpool de Klopp, atacar para sobrevivir

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