A la fuga El laboratorio Pedalier

Clásicas, la antesala a Roubaix y Flandes

Si existe una época que todos los aficionados al ciclismo esperan con entusiasmo que comience y que desean, esa es la temporada de clásicas. Es el ciclismo en estado puro. Se juega todo a una carta y un ataque o un simple movimiento desconcertante a kilómetros de meta puede llegar a suponer una victoria de quilates. Las cotas y los adoquines son los mayores enemigos, pero también los grandes aliados de los ciclistas.

Kampelmuur, Carrefour de l’Arbre, Arenberg, La Redoute, Kwaremont, Koppenberg, y un sinfín más de míticas colinas y tramos adoquinados serán los grandes protagonistas del ciclismo mundial en los próximos meses. Este año faltará uno de los mitos del ciclismo de cotas y adoquines, su simple presencia ya imponía respeto a los rivales, se echará de menos al triple ganador de Flandes y cuádruple vencedor de Roubaix, Tom Boonen.

Las clásicas han dado el pistoletazo de salida con la Omloop Het Nieuwsblad y la Kuurne-Bruselas-Kuurne. Al tratarse de las dos primeras pruebas adoquinadas del año, los ciclistas favoritos a los grandes triunfos en Roubaix o Flandes, aunque suelen estar en posiciones de cabeza, tratan de realizar una buena competición y comenzar a coger feeling y a encontrar sensaciones de cara a los momentos importantes de la temporada. A pesar de ello, la puesta en escena siempre sirve para sacar las primeras conclusiones, a veces un tanto precipitadas, y comenzar a encarar el camino hacia el velódromo de Roubaix y los muros de Flandes.

Dos grandes sorpresas en las primeras clásicas

Las clásicas son una de las carreras, por no decir las que más, impredecibles del ciclismo. Muestra de ello son los vencedores de las dos primeras pruebas del año, Michael Valgren (Astana), en Omloop, y Dylan Groenewegen (Lotto NL-Jumbo), en Kuurne. El ciclista danés de Astana se llevó el triunfo en los kilómetros finales con un ataque duro y consistente que pilló desprevenido al grupo de favoritos.

La carrera fue muy selectiva en los tramos adoquinados, pero quedó muy abierta, en contra de lo que muchos hubieran deseado. El desconcierto en la parte final, junto con la falta de entendimiento en el grupo perseguidor, permitieron a un Michael Valgren, que en ningún momento miró hacia atrás, llevarse un triunfo de categoría y seguir completando un inicio de campaña espectacular del conjunto Astana.

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Michael Valgren sorprendió  con un ataque certero en los kilómetros finales | Fotografía: Omloop Het Nieuwsblad

Una situación muy similar ocurre con Dylan Groenewegen. El joven velocista holandés está demostrando que la victoria en París en el pasado Tour de Francia no es fruto de la casualidad. Con diferencia, está siendo el mejor sprinter de lo que llevamos de año y su triunfo en Kuurne-Bruselas-Kuurne lo ratifica. A pesar de que la carrera belga no es tan dura y selectiva como otras clásicas, Groenewegen ha demostrado que en los próximos años puede seguir ampliando el idilio que existe entre los sprinters y las carreras de un día, caso de John Degenkolb, Alexander Kristoff o Peter Sagan, aunque el eslovaco tiene talento especial.

Falta camino por recorrer

Los grandes nombres del pelotón se mostraron combativos y buscaron su momento, aunque no consiguieron que sus movimientos llegaran a buen puerto. Ciclistas como Greg Van Vaermaet, Philippe Gilbert o Matteo Trentin se dejaron ver en cabeza de carrera e intentaron realizar el ataque definitivo que les dejara solos ante la victoria. A pesar de los intentos, todavía nos encontramos en los primeros meses de competición, por lo que las fuerzas son escasas. Además, tras unos años en los que Omloop y Kuurne habían sido selectivas y con muchos movimientos, el control imperó en esta edición.

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Sep Vanmarcke en uno de sus ataques | Fotografía: Omloop Het Nieuwsblad

Sep Vanmarcke, uno de los ciclistas que tienen la vitola de favorito para las grandes clásicas, fue el que más fuerte se mostró, aunque como suele ser habitual, su capacidad para rematar volvió a brillar por su ausencia y acabó siendo tercero en Omloop, a pesar de ser el único que saltó en busca de Valgren. Lejos de la competición y preparando la Strade Bianche, el eslovaco Peter Sagan fue el gran ausente del primer fin de semana de clásicas. Tras un 2017 en el que se vio superado por Greg Van Avermaet, el ciclista de Bora-Hansgrohe ha decidido cambiar su calendario de preparación de cara a la Milán-San Remo y las dos grandes clásicas adoquinadas.

La temporada de ciclismo ya se encuentra en pleno auge y en poco tiempo comenzarán las carreras importantes y con historia. Las clásicas ya han dado el pistoletazo de salida y, aunque todavía es pronto para sacar unas conclusiones certeras sobre los ciclistas que disputarán Roubaix y Flandes, lo cierto es que de nuevo, las clásicas serán uno de los grandes atractivos de la temporada ciclista. Las batallas entre Greg Van Avermaet, Peter Sagan, Matteo Trentin o Phillippe Gilbert volverán a decidir quién será el rey de las clásicas en 2018.

Clasificación Omloop Het Nieuwsblad

Clasificación Kuurne-Bruselas-Kuurne

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