El laboratorio La medular

Florian Grillitsch y la influencia de Busquets

El fútbol moderno lo ha modificado casi todo. Bastante poco queda de aquel deporte de barrio dominado por el físico donde quien más corría, era el más bueno. Eso se ve ya muy lejos. Aquellos encuentros llenos de garra, de furia, de agresividad. El verde estaba más pensado para sostener las caídas de los futbolistas, y no tan estupendo para facilitar la circulación de la pelota. Ella antes prefería andar por arriba esperando ansiosa a que alguien la bajara. Los duelos aéreos y la lucha, predominaban.

Pero eso ha cambiado. La entrada del nuevo siglo tuvo algo que ver quizá. El estilo, la forma de afrontar los partidos, la presión, las ganas de demostrar, los entrenadores, el trabajo de cantera. Es tal el nuevo formato “fútbol 2.0”, que los perfiles de los futbolistas en las distintas zonas del campo, se ha visto alterado. El portero y su juego con los pies. Los laterales y su capacidad para ser autosuficientes y crear ventajas. Los extremos a pierna cambiada. El delantero y su influencia fuera del área. Y por supuesto, el pivote y su destreza a la hora de jerarquizar el juego de su equipo.

La influencia de Sergio Busquets

Aquí hay un nombre por encima del resto: Sergio Busquets. El pulpo de Badía. “Autobusi” le llaman algunos. El “5” del Fútbol Club Barcelona y el mejor del mundo en su posición. Sería un tanto redundante analizar por qué está donde está y cómo ha llegado. Su influencia va más allá de su carrera como profesional. Porque su estancia en la élite tantos años, ha provocado el nacimiento de un tipo de jugador poco común antaño. Hablamos del mediocentro posicional elegante, técnico, sobrio. Que rompe líneas. Que prefiere incrustarse entre centrales. Que mira a su alrededor las veces que sea necesaria antes de recibir. Que sabe dónde están siempre sus compañeros. Y todo ello con una seguridad surrealista al tratarse de una ubicación caracterizada por el choque, las segundas jugadas, los balones divididos y la pelea constante. Decía Pirlo que “el fútbol se juega con la cabeza, las piernas solo son las herramientas”. “Busi” y su camada, son todo ello.

El molde que ha originado el catalán, ha servido para emerger la figura de jugadores como Weigl, Ruben Neves, Frenkie de Jong, Jorginho, Xhaka o el futbolista que titula este artículo: Florian Grillitsch. Austriaco. 23 años. 1’87 m. En el Hoffenheim. Bajo las órdenes de un genio como Julian Nagelsmann. Grillitsch pasó por las filas del Werder Bremen antes de fichar en enero de 2017 por el conjunto de la región de Karlshure (llegaría en verano a su nuevo club). Sus primeros meses fueron de adaptación. Aclimatarse al sistema de un técnico tan estratega y táctico como Nagelsmann, no es fácil para nadie. Y apenas disputó seis partidos antes de diciembre de ese mismo año, cuando comenzó a repetir titularidades semana tras semana. 17 inicios en Bundesliga. 13 partidos completando los 90 minutos. Toda una declaración de intenciones de lo que iba a venir esta campaña, donde no se ha perdido ni un solo segundo de competición oficial.

El último pivote de la hornada, Florian Grillitsch

El “11” del Hoffenheim siempre está bien orientado. Aparece en zona de medios, sin retrasar demasiado su posición para recibir el balón, pues los tres centrales que suele alinear su equipo, con Vogt como líbero (es el segundo pupilo de su plantilla que más pases da por partido), lo liberan de esa función. Un hecho que propicia su vocación un tanto más ofensiva que el resto de nombres que se comentaron antes. Su gol ante el Shaktar en la UEFA Champions League, donde enlaza varias paredes y termina definiendo como un delantero centro, ejemplifica muy bien esto.

Florian Grillitsch está siendo imprescindible esta temporada para Nagelsmann. No se ha perdido ni un minuto en esta Bundesliga. Fuente: Achtzehn

Grillitsch juega fácil. El estilo más vertical que está implantando Negelsmann este curso (a la espera de que se recuperen Demirbay y Amiri para el centro del campo), le ha llevado a mejorar su desplazamiento en largo para buscar a Joelinton y Szalai arriba. Completa triángulos de pase y su altura le ayuda a dominar el juego aéreo desde su zona. No es muy rápido y todavía le cuesta recorrer grandes distancias, pero estando tan protegido como lo está en este esquema 3-5-2, no lo necesita. Además, aunque su estatura diga lo contrario, el austriaco tiene cintura y técnica para salir victorioso en acciones de espacio reducido. Recuerda mucho a Busquets en este sentido.


Su progreso estará determinado por los técnicos con los que se rodee y la próxima escuadra a la que vaya. Está creciendo muy rápido y todavía cuesta verle como pivote único de un equipo “top” de Europa (falta de agresividad y errores a la hora de saltar al “pressing” arriba). Condiciones no le faltan, así que habrá que apuntar su nombre en la libreta: Florian Grillitsch, un futbolista del siglo XXI.

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