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La Inglaterra que se viene

La Inglaterra del presente

El Benito Villamarín se ha acostumbrado al buen fútbol. Se ha visto gratificado con la propuesta más vistosa. La idea que gira en torno a una misma premisa: la circulación del balón. Quique Setíen y el Betis. Dos nombres propios. Causa-efecto. Ambos partícipes de que en Sevilla se respire un aire diferente desde el curso pasado. Un contexto idóneo y una afición, ahora “acostumbrada”, a ver obras de teatro cada vez que sus futbolistas pisan el verde.

Dentro de esta idea llegaba la Selección española a disputar su tercera jornada de la UEFA Nations League. El equipo más goleador de lo que llevamos de competición, una imagen nueva junto a Luis Enrique y la posibilidad de cerrar el pase a semifinales si derrotaba a Inglaterra.

No parecía tan complicado (teniendo en cuenta que ya el combinado español venció a los británicos en Wembley por 1-2 hace poco más de un mes), pero ante los ojos de las más de 50000 personas que se presentaron en el recinto bético, la primera mitad finalizaba y el electrónico iluminaba un 0-3 para los ingleses poco previsto hasta para ellos mismos. Sorpresón.

Quizá la famosa pitada al himno los motivó. Quizá los “fundadores del fútbol” tuvieron un golpe de suerte. “Llegaron tres veces y anotaron tres goles”, comenta Jonny. Pero quizá, la clave está en que el equipo de Gareth Southgate jugó como quiere su entrenador. El técnico de Watford lleva dos años trabajando mucho junto a su plantilla. Solidez defensiva, presión adelantada, líneas bien juntas. Una escuadra con principios que sabe detectar errores y corregirlos. En septiembre cayó en su casa contra España. El lunes estuvo a punto de provocar un ridículo nacional.

La selección inglesa está moldeada en torno a un patrón. De ahí la poca importancia (en la mayoría de los casos) del sistema que se plantee para ello. Durante el Mundial empleó defensa de tres centrales con dos carrileros, mientras que el lunes prefirió probar con cuatro atrás, tres centrocampistas que combinan trabajo y capacidad para gestionar posesiones, dos futbolistas muy veloces en los extremos y un delantero sobrenatural llamado Harry Kane. O lo que es lo mismo: “pressing” asfixiante, agresividad en todas las zonas del campo para incomodar el desplazamiento del rival, y seguridad en la zaga con dos centrales y un portero que otorgan especialmente eso (Pickford tiene 24 años pero manda como si tuviera 50).

Foto: The Independent

Southgate es un entrenador reactivo. Esperar y resguardarse primero. Analizar el escenario de los encuentros para saber cómo atacar y a partir de ahí ordenarse. Da la sensación de que Inglaterra tiene todas las piezas para llevar a cabo el fútbol que su cabeza pensante maneja en la libreta táctica. Porque habría sido muy fácil “adaptarse” al espacio moderno, contratar a un manager más orientado al juego de posesión y buscar agradar a la parroquia contemporánea. En este caso, la FA (Asociación de fútbol inglesa) fue a contracorriente popular, pero racional consigo misma. Las piezas ya estaban.

Trippier llega y centra. Maguire se impone. Dier (y Henderson cuando está) son los líderes de la intensidad y el ritmo. Sterling, Rashford y Alli conducen, ejecutan y sorprenden. Y Kane, un delantero autosuficiente capaz de originar goles donde nos los hay, baila en la zona del “10” y finaliza en la del “9” con total naturalidad. Con poca elegancia, pero plena efectividad. Por ello es, a vista de muchos, el mejor delantero centro del mundo.

Una lista de protagonistas esencialmente joven (en el duelo del lunes, la media de los futbolistas ingleses sobre el campo era de 23,36 años), cuya generación se va a ver potenciada con los nuevos nombres que vienen por detrás: Sancho, Foden, Mount…

La nueva camada inglesa

Jadon Sancho

Mejor jugador del Europeo sub 17 el verano pasado, Campeón del mundo sub 17 en Japón, máximo asistente actual entre las cinco grandes ligas europeas con siete pases de gol y primer futbolista del año 2000 que debuta con la selección de los “Three Lions”. Récords, reconocimientos y premios. Todo le sale de perlas al bueno de Sancho. Y no es para menos. Su ascenso meteórico al fútbol del Viejo Continente no es una novedad para quienes le venían siguiendo de cerca. Tan solo una muestra más de lo que es capaz. Llegó a la Bundesliga de pie y su conexión con Reus esta temporada lo está alzando ante los ojos del mundo balompédico. Destaca en el extremo izquierdo por su facilidad en el uno contra uno y esa internada clásica hacia dentro del futbolista que juega en banda cambiada, pero este curso Lucien Favre lo está colocando en la derecha por su gran lectura de las transiciones. Velocidad, descaro, espectacular rango de visión, capacidad para estar y también para sorprender, buena toma de decisiones, elección correcta de cuándo regatear y cuándo mantener la posesión. Con un poco de rigor defensivo, encajará a las mil maravillas con lo que quiere Southgate.

Sancho el día de su debut ante Croacia. Foto: UEFA

Phil Foden

Es un caso un tanto más particular. Jugador diferente para el aficionado inglés. No están acostumbrados a ello. Se tienen que frotar los ojos un par de veces para apreciar a ese zurdo elegante que brilla sobre el verde. Porque es muy vistoso. Y muy bueno. El canterano del Manchester City juega con la cabeza levantada, genera triángulos de pase, busca el espacio entre líneas para recibir la pelota. Todavía habrá que ver si terminará apareciendo en la base de la creación, o en la altura de la mediapunta. Guardiola lo ha utilizado en ese espacio de interior que ha dominado David Silva las últimas campañas, y quizá, viendo el paralelismo entre ambos, es muy probable que el técnico de Santpedror vaya poco a poco incorporándolo a las convocatorias (ya lo hace con mucha frecuencia), pero sobre todo a los onces iniciales. También tiene 18 años.

Mason Mount

Mientras que Foden está más orientado al penúltimo pase, eso que ahora se conoce como “pase clave”, Mason Mount sí que se acerca más al área para finalizar o asistir. Junto a Wilson en el Derby County, y bajo las órdenes de Lampard, el futbolista del Chelsea destaca por su técnica. Sus ganas de asociarse. Es el vivo ejemplo de una frase de Marcelino García Toral, entrenador del Valencia CF: “El mediapunta, ni es medio, ni es punta. No puedes pedirle que sea el cerebro del equipo, ni tampoco que sea el goleador, pero sí se le pide colaboración en la salida de pelota y que llegue al punto de penalti en las jugadas ofensivas”. Convocado recientemente con su selección, nombrado jugador del año con el Vitesse el curso pasado (anotó 14 goles), y con cinco goles en su casillero esta temporada, el fogueo que está adquiriendo Mount en una competición tan dura, rocosa e incómoda como la Championship, le vendrá de perlas para continuar su proyección y poco a poco confirmarse en la élite.

No llegan solos…

Pero aquí no se queda la cosa. Inglaterra se coronó doble campeona del mundo en 2017. En categoría sub 17 y sub 20 (esta última derrotando a España por 5-2). Proyectos hay. Ryan Sessegnon (carrilero/extremo del Fulham), Rhian Brewster (delantero del Liverpool), Ainsley Maitland-Niles (centrocampista del Arsenal), Tom Davies y Dominic Calvert-Lewin (ambos del Everton), Hudson-Odoi y George McEachran (Chelsea), Maddison (Leicester). Son ingleses, sí, pero ya han saboreado la gloria. Dijo Peter Crouch, en tono bromista, que “cómo se atreven, no tienen respeto por la tradición inglesa, nosotros no llegamos a finales”. Con la absoluta habiendo alcanzado unas semifinales en el último mundial, y estas generaciones alzando trofeos, se avecina una buena época para el fútbol de este país. O por lo menos eso es lo que parece.

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