Los últimos años, el ciclismo español ha sufrido la pérdida de grandes baluartes que han encumbrado este deporte en nuestro país. Ciclistas de la talla de Alberto Contador, Joaquim Rodríguez o Juan Antonio Flecha han marcado una época gloriosa que será difícil de superar. Además, hay que añadir al incombustible Alejandro Valverde que sigue dándonos muchísimas alegrías -con el maillot arcoíris bajo el brazo- pero ya en los últimos años de su carrera. A pesar de ello, y después de unos años en los que la falta de equipos nacionales ha frenado la creación de talento joven, el futuro del ciclismo español está más que cubierto con dos estrellas que ya brillan con luz propia: Enric Mas y Marc Soler.

Ambos ciclistas han tenido la progresión que todo ciclista joven debe tener. Primeros años de toma de contacto para acabar siendo importantes dentro de sus equipos. Marc Soler fue el primero en demostrar que el ciclismo español tiene el futuro asegurado con su triunfo en la París-Niza por delante de ciclistas de la talla de Simon Yates, flamante ganador de la Vuelta a España. Por su parte, y continuando en la ronda española, Enric Mas nos dejó a todos con la boca abierta yendo de menos a más y finalizando segundo en la clasificación general. Además, consiguió un triunfo en una jornada durísima frente a Miguel Ángel López.

Marc Soler, más polivalente

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Marc Soler durante la contrarreloj del Tour de Francia | Fotografía: ASO

El ciclista catalán demostró su valía en el Tour del Porvenir 2015. Consiguió la victoria en la general y dio el salto al profesionalismo. Desde que apareció en el pelotón internacional dejaba señas de que podía ser un ciclista polivalente y consistente. Su capacidad en la contrarreloj y su manera de aguantar con los mejores en la montaña le hacen ser uno de los grandes futuribles a conseguir grandes triunfos para el ciclismo español. En esta temporada, Marc Soler ha dado un paso más en su progresión y ha debutado en el Tour de Francia realizando una magnífica actuación.

Antes de dar el salto a la ronda gala, el español dio buena muestra de su calidad imponiéndose en la mítica París-Niza. No consiguió llevarse ninguna victoria de etapa, pero puso sobre la mesa una de sus mejores cualidades: la consistencia. En gran medida, la segunda posición en la crono de Saint-Étienne le sirvió para afrontar con garantías las etapas montañosas finales. Sin embargo, Marc Soler cimentó su triunfo en una última etapa cuando se filtró en una fuga junto a David de la Cruz y Omar Fraile.

Aunque Soler tiene la opción de ser un ciclista importante en carreras de una semana, en las grandes vueltas todavía no consigue explotar. En cierto medio, esta situación se debe a que tanto en la Vuelta como en el Tour ha tenido que apoyar a líderes como Nairo Quintana o Mikel Landa. Todavía tiene mucho margen de mejora y seguirá progresando para ser uno de los ciclistas importantes de la próxima década. La polivalencia en contrarreloj y montaña le aúpan como una de las futuras estrellas, aunque todavía es joven para seguir creciendo como ciclista.

Enric Mas, calidad explosiva

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Enric Mas celebra su victoria en la Vuelta | Fotografía: Vuelta a España

El mallorquín está en sus segundo año como profesional y ya ha dejado su sello de calidad ante el público. Es difícil hacerse un hueco en el pelotón internacional, pero más si cabe en un equipo como el Quick Step-Floors. Si tienes las características de clasicómano, el equipo belga es tu lugar adecuado, pero un ciclista como Enric Mas ha tenido que buscarse él solo un hueco y no ha defraudado a nadie. Comenzó su segunda temporada en el profesionalismo de la mejor manera posible. En la etapa más dura de la Vuelta al País Vasco -en la que se llevó el triunfo Primoz Roglic– supo superar las adversidades y se impuso en una dura etapa de montaña.

Pero sin duda, su gran actuación y el golpe sobre la mesa llegó en la Vuelta a España. El joven ciclista español llegó a la ronda española con las expectativas de realizar una buena general y poner en práctica la experiencia conseguida la temporada anterior. No empezó como él hubiera deseado y en La Covatilla perdió un tiempo muy valioso. A pesar de ello, supo resarcirse y poco a poco fue entrando en carrera. Con el paso de las etapas aguantaba con los mejores, siendo él incluso uno de los animadores. Finalmente, Enric Mas fue de menos a más y se encumbró con un ‘etapón’ en Andorra. Con tan solo 22 años finalizó en segunda posición la general y demostró que tiene una gran vuelta en sus piernas.

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