El técnico alemán era consciente de los problemas de su equipo para mantener la portería a cero durante 90 minutos. En Bundesliga, es el equipo más goleado de los que residen en puestos de acceso a Champions League. También sabía Kovac que plantear una encerrona en Anfield frente a este Liverpool podría ser un suicidio. El Bayern se encomendaría a dos nombres con los que poder correr y crear peligro en campo rival.

El Bayern de Munich llegó ayer a Anfield con varias consignas claras. La primera de ellas, llevar la eliminatoria a su feudo con la portería a cero. Kovac, consciente del peligro de los de Klopp al contragolpe, planteó un partido más conservador de lo que muchos esperaban.

Serge Gnabry y Kingsley Coman fueron los elegidos. Los herederos de la mítica pareja Ribery-Robben, serían los dos puñales mediante los cuáles Kovac intentaría hacer daño a Klopp sin dejar huecos atrás que provocaran el gol local. Con 23 y 22 años respectivamente, Gnabry y Coman tenían ante ellos su primera gran noche europea como dupla esperanzadora del club bávaro.

El partido desde los ojos de los dos extremos

El propósito que les encargó Kovac era muy sencillo. Hacer daño al Liverpool con su propia medicina. Es decir, ninguno de los dos jóvenes extremos podía dudar en el momento que el esférico cayera en sus pies. Control de balón y mirada al frente, conducciones electrizantes que infringieran peligro en los huecos que podían dejar los Reds con sus pérdidas en campo alemán. En campo rival, Coman tan solo dio cuatro pases hacía atrás en todo el partido, dos de ellos fueron centros dentro del aréa. Por su parte, Gnabry de los 47 contactos que tuvo con el balón, solo 17 fueron en campo propio. La idea era clara, Gnabry y Coman formaban parte del repliegue general del equipo, pero en las salidas se convertían en las primeras opciones para los Thiago, Javi Martínez y Kimmich.

Para el plan del partido que propuso Kovac, las transiciones ofensivas de ambos extremos eran cruciales. Tras las pérdidas del Liverpool, el Bayern buscaba la espalda de los laterales de Klopp que se sumaban al ataque con cierta facilidad. Era en ese espacio donde los alemanes podían hacer daño. Además la ausencia de Van Dijk la suplía un Matip que en espacios abiertos tiende a sufrir.

De este modo, tanto Coman como Gnabry, que en la segunda parte fueron sustituidos, fueron los dos únicos jugadores que se salieron del plan de Kovac, dos casos aislados en un plan demasiado conservador tratándose del Bayern Münich. En sus respectivas carreras por las bandas de Anfield, el duo franco-germano pudo dejar destellos de sus repertorio de regates complementando su aceleración. Siete regates combinados entre ambos en los que destacó Gnabry con un 67% de acierto (2/3).

Ninguno de los dos acabó el partido. Kovac prefirió dar entrada a Rafinha en la derecha, y Ribery entró en lugar de Coman. El técnico prefirió ofico y experiencia para evitar un gol de los locales en los instantes finales. En la vuelta, el desenlace para ambos extremos será diferente (excepto que el resultado no sea definitivo) pues ambos equipos necesitan marcar para evitar prorróga o penalties y prescendir de ambos en los minutos postreros de la vuelta sería amputar un ataque que no vive su mejor época.

Gnabry y Coman en Champions League hasta la fecha

Hasta la noche de ayer, entre ambos solo sumaban 29 partidos en la máxima competición europea. Gnabry ya sabía lo que era jugar Champions League en Inglaterra, pues debutó con 17 añitos en las filas del Arsenal la temporada 2012/2013. Curiosamente, los únicos partidos que jugó en Europa con los de Wegner fueron frente a equipos alemanes (Schalke 04 esa temporada y Borussia Dortmund y Bayern Münich la siguiente). El extremo derecho cayó frente a su actual equipo en la 2013/2014.

Coman por su parte se estreno con la camiseta de la Juventus en las noches europeas. Tan solo estuvo dos minutos en el verde, repartido en dos partidos. En Octavos frente al Borussia Dortmund y otro en la gran final que los de Allegri perdieron frente al Barcelona de Luis Enrique.



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