Bournemouth: la figura es Eddie Howe

El triunfo del pueblo. La simpatía de toda Inglaterra. Si hay un equipo que genera “buenrollismo” en la Premier allá donde va, ese es el Bournemouth. No es odiado, no tiene “haters”, no cuenta con futbolistas cuyo historial esté plagado de actuaciones indiscretas más allá de lo puramente futbolístico. La costa sur de Gran Bretaña siempre ha tenido al Southampton como referente. Ahora, la historia ha cambiado. Y todo ello gracias a un hombre en concreto: Eddie Howe.

¿Cuál es el secreto de esta plantilla? ¿Cómo es que ha logrado mantenerse en la máxima competición británica sin sufrir en los últimos años? ¿Cuál es el techo que maneja este club? Para contestar de forma plena todas esas preguntas, habría que llamar al técnico inglés y pedirle un informe detallado sobre la gestión de los “cherries”. Porque lo sabe todo de ellos. 20 años lo avalan. Eddie Howe jugó diez temporadas como futbolista en el Bournemouth, y ahora está a punto de cumplir otras diez como entrenador. Solo se marchó una vez. Al Burnley. Duró año y medio y regresó a casa como quien lo hace por Navidad. Nostálgico y triste. En busca de su hogar.

A partir de ahí, cogió a los suyos, desahuciados en la Ligue Two (Tercera División española), y los fue ascendiendo poco a poco. Primero la Ligue One. Después la Championship. Y por último, el triunfo de participar por primera vez en la historia en la Premier League. Todo un regalo. Un estadio con 12000 espectadores, una ciudad que destaca por sus costas más que por su fútbol (ser de las pocas ciudades con buen clima en Inglaterra es lo que tiene), y un equipo que prácticamente se veía resignado al balompié semiprofesional. Eddie Howe ha modificado la historia del Bournemouth. El ilustre de la región. La cara que todos quieren ver por la calle. Seguro que pronto le conmemoran con una figura en los aledaños del Vitallity Stadium.

Trabajo duro y perseverancia. Picar la piedra está bien, está muy bien, pero los “cherries” también han sabido bailar alrededor de ella para llegar a donde están. Actualmente son sextos (a pesar de haber perdido contra el Manchester United en la última jornada), y quién sabe si mantendrán el ritmo y lograrán colarse en puestos europeos (la hazaña del Burnley el curso pasado en el recuerdo). Lo que está claro es que el Bournemouth no deja indiferente a nadie. Sin adaptarse del todo a los rivales, pero tampoco ejerciendo carácter de iniciativa. Equipo versátil donde los haya.

El conjunto inglés suele emplear un 4-4-2 o 4-4-1-1, dependiendo de si sale con Callum Wilson (recientemente convocado por Southgate) y Joshua King arriba o solo con el inglés. En la portería Begovic. Desterrado en el Chelsea, encontró su sitio de nuevo en tierras sureñas. En la defensa, un central muy a tener en cuenta como es Nathan Aké. Salida de balón, juego aéreo, conducciones. Bastante completo el defensa holandés, aunque es cierto que quizá le falta más rigor defensivo y poderío en su propia área. En el mediocampo varios jugadores: Lewis Cook. Espléndido centrocampista inglés. Campeón del mundo sub 20 y ya titular indiscutible en esta escuadra. Despliegue, garra y mucha calidad. Cuando llegó a los servicios de Eddie Howe hace dos temporadas, acababa de ser nombrado “Mejor futbolista joven de la Championship”. Mucho ojo con él; Lerma. Muro colombiano. Su brillante campaña con el Levante le valió para convertirse en el fichaje más caro de la historia del Bournemouth. Casi 30 millones de euros de músculo y poderío. Una apuesta segura para la disputa de las segundas jugadas; David Brooks. Posiblemente el que más está sorprendiendo este curso. Llegó sin mucho cartel del Sheffield United. Partía como suplente y gracias a sus goles y asistencias, ya se está haciendo un hueco en los onces iniciales. 20 añitos. Galés. Zurdo y ágil. Esa pizca de magia y habilidad que echaban en falta por el Vitallity desde la salida de Matt Ritchie en 2016. Qué bien gestionan los “cherries” el talento.

0-3 al Fulham. 0-4 al Watford. 4-2 al Leicester. Los resultados del Bournemouth esta temporada son realmente impresionantes. Como los que logra un equipo consolidado en una categoría y con ganas de dar un paso más. Los puestos de arriba son para el Top Six, de eso no hay ninguna duda. Pero hay vida después. Hay más tabla. Hay más puestos. Hay más opciones. Y los clubes ingleses fuera de las superpotencias saben que juegan su propia liga para saber quién es el mejor entre los mortales. Everton lo suele ser. Leicester sorprendió. West Ham se ha asomado por ahí alguna que otra vez. Quizá sea el turno del Bournemouth.

Previa Champions League: FC Barcelona vs Inter de Milán

Y ocho años después, vuelve el Inter al Camp Nou. Casi una década ha tenido que pasar para que el conjunto italiano vuele alto de nuevo por Europa. Con el objetivo de rememorar noches y eliminatorias como aquella que le enfrentó al FC Barcelona en 2010.

Viajes por carretera, una erupción volcánica que modificó el trayecto del cuadro culé a Milán, el primer Mourinho vs Guardiola, la expulsión de Motta, unos aspersores que se encienden antes de lo previsto. Lo tuvo todo. De ahí salió el campeón de Europa esa temporada y quién sabe si de este enfrentamiento también lo hará (probabilidades siempre hay).

Lo que está claro es que el Viejo Continente echaba de menos este duelo. Esta peculiar rivalidad. La última vez que se enfrentaron catalanes e italianos, campaban por el verde leyendas como Diego Milito, Carles Puyos, Zanetti, Xavi, Eto´o, etc. Una generación que dio paso a los Icardi, Brozovic, Arthur, Coutinho y cía. La calidad nunca pierde. Se alimenta de sí misma. Si aquella semifinal se disfrutó por todo lo que la rodeó, seguro que el encuentro de esta noche también será una maravilla para el disfrute del aficionado. Dos colosos frente a frente. Dos gigantes cara a cara. Y el balón estrellado de la Champions de por medio.

¿Cómo llegan los equipos?

El estado de forma del Barcelona

El Barça se montó al fin en el avión pero perdió a su piloto. Arrancó y ahora la incertidumbre lo invade. El desconocimiento. La falta de ideas. Bandera roja: no está Leo Messi. El argentino cayó lesionado ante el Sevilla y se perderá las próximas tres/cuatro semanas de fútbol. Un llanto para la parroquia que vive este deporte, desolación para el aficionado culé y mar de lágrimas para Ernesto Valverde. El “Txingurri” tendrá que elegir su sustituto y las opciones no están del todo claras. Dembelé para generar amplitud y desborde por fuera, Sergi Roberto para amarrar aún más la pelota, o alternativas como Munir o Rafinha menos especuladas pero que también podrían producirse.

Uno de los aspectos positivos a los que se aferran en la Ciudad Condal, es al buen hacer de Luis Suárez en la última jornada de Liga. El uruguayo ya no está para altos trotes. Su condición física ha bajado (problemas de la edad). Pero quizá esa falta de recursos atléticos, lo conviertan ahora en un futbolista mucho más inteligente en el juego. Ante el Sevilla tuvo movimientos que incitan a pensar en ello, en acciones que se ajusten a su aptitud, que sigue siendo altísima. Eso y volver a ver a Arthur dominar la posesión, serán buenos ingredientes para que el Barça pueda llevarse el partido.

El estado de forma del Inter

El Inter, por su parte, viene de lograr siete victorias consecutivas. Spaletti es muy buen técnico y lo está demostrando en Milán. Crecimiento superlativo de jóvenes valores como Skriniar y el sorprendente Politano este curso, junto con la reafirmación en la élite de Icardi y un jugador que está pasando desapercibido pero que lleva un 2018 espectacular: Marcelo Brozovic. No se sabía muy bien si debía de jugar de interior, en la mediapunta, anclado a banda. El hecho de que este Inter sepa gestionar posesiones y aglomere mucho más el balón, se debe en gran parte a la faceta del croata. Como pivote ha encontrado su sitio. De hecho, le ha arrebatado el puesto a una pieza que apuntaba mucho cuando llegó al Giuseppe Meazza, Roberto Gagliardini.

A pesar de organizarse a través de la pelota en la mayor parte del tiempo, el Inter tiene la pluralidad y los componentes para ejercer, si desea, cualquier otro plan de juego. Repliegue bajo desarrollado con gran eficacia gracias a dos centrales que se hacen muy fuertes en su área (Skriniar y De Vrij),  salida por los carriles hasta línea de fondo para colocar el balón en el área, y a partir de ahí esperar a que Icardi haga su magia. Porque ese es su trabajo. Reflejo de un atacante prolífico. De un delantero de otra época. A pesar de promediar poco más de doce pases por partido, Icardi es capaz de convertir esos toques en goles. No se asocia. No aparece entre líneas. No baja a buscarla. Pero la espera en su zona de confort y la clava. Así anotó el gol que le dio el triunfo a su equipo en el derbi de la manoninna el pasado domingo, y así ha llevado al Inter a coliderar este grupo B de la Copa de Europa junto al Barça.

¿Cuáles serán las claves?

Habrá que esperar al once de Spaletti. Porque las ausencias de Nainggolan y la probable baja (al menos para comenzar desde el inicio) de Ivan Perisic, podrían provocar que los italianos salgan al Camp Nou con tres centrales (se une Miranda a los dos antes ya mencionados), y también una doble punta para emparejar a Lautaro Martínez y a Icardi junto a Piqué y Lenglet (fórmula que tomó Eusebio Di Franseco el curso anterior para eliminar al cuadro culé en Roma, con Dzeko y Schick como protagonistas).

El Barcelona tendrá la posesión. Dominará. Pero ante un Inter que cerrará espacios por dentro, quizá le beneficie colocar a sus extremos bien abiertos y buscar el uno contra uno en los costados. Asamoah y Vrsaljko no son especialmente fiables en la defensa estática. Eso sí, si el elegido es Dembelé, el francés deberá tener cuidado y no perder muchos balones en campo contrario, pues los nerazzurri, al mínimo robo, saldrán a correr.

Posibles onces

Barcelona vs Inter Milan - Football tactics and formations

El encuentro lo arbitrará Ovidiu Hategan y se disputará a las nueve de la noche en el Camp Nou. Se retransmite en Movistar Liga de Campeones.

La Inglaterra que se viene

La Inglaterra del presente

El Benito Villamarín se ha acostumbrado al buen fútbol. Se ha visto gratificado con la propuesta más vistosa. La idea que gira en torno a una misma premisa: la circulación del balón. Quique Setíen y el Betis. Dos nombres propios. Causa-efecto. Ambos partícipes de que en Sevilla se respire un aire diferente desde el curso pasado. Un contexto idóneo y una afición, ahora “acostumbrada”, a ver obras de teatro cada vez que sus futbolistas pisan el verde.

Dentro de esta idea llegaba la Selección española a disputar su tercera jornada de la UEFA Nations League. El equipo más goleador de lo que llevamos de competición, una imagen nueva junto a Luis Enrique y la posibilidad de cerrar el pase a semifinales si derrotaba a Inglaterra.

No parecía tan complicado (teniendo en cuenta que ya el combinado español venció a los británicos en Wembley por 1-2 hace poco más de un mes), pero ante los ojos de las más de 50000 personas que se presentaron en el recinto bético, la primera mitad finalizaba y el electrónico iluminaba un 0-3 para los ingleses poco previsto hasta para ellos mismos. Sorpresón.

Quizá la famosa pitada al himno los motivó. Quizá los “fundadores del fútbol” tuvieron un golpe de suerte. “Llegaron tres veces y anotaron tres goles”, comenta Jonny. Pero quizá, la clave está en que el equipo de Gareth Southgate jugó como quiere su entrenador. El técnico de Watford lleva dos años trabajando mucho junto a su plantilla. Solidez defensiva, presión adelantada, líneas bien juntas. Una escuadra con principios que sabe detectar errores y corregirlos. En septiembre cayó en su casa contra España. El lunes estuvo a punto de provocar un ridículo nacional.

La selección inglesa está moldeada en torno a un patrón. De ahí la poca importancia (en la mayoría de los casos) del sistema que se plantee para ello. Durante el Mundial empleó defensa de tres centrales con dos carrileros, mientras que el lunes prefirió probar con cuatro atrás, tres centrocampistas que combinan trabajo y capacidad para gestionar posesiones, dos futbolistas muy veloces en los extremos y un delantero sobrenatural llamado Harry Kane. O lo que es lo mismo: “pressing” asfixiante, agresividad en todas las zonas del campo para incomodar el desplazamiento del rival, y seguridad en la zaga con dos centrales y un portero que otorgan especialmente eso (Pickford tiene 24 años pero manda como si tuviera 50).

Foto: The Independent

Southgate es un entrenador reactivo. Esperar y resguardarse primero. Analizar el escenario de los encuentros para saber cómo atacar y a partir de ahí ordenarse. Da la sensación de que Inglaterra tiene todas las piezas para llevar a cabo el fútbol que su cabeza pensante maneja en la libreta táctica. Porque habría sido muy fácil “adaptarse” al espacio moderno, contratar a un manager más orientado al juego de posesión y buscar agradar a la parroquia contemporánea. En este caso, la FA (Asociación de fútbol inglesa) fue a contracorriente popular, pero racional consigo misma. Las piezas ya estaban.

Trippier llega y centra. Maguire se impone. Dier (y Henderson cuando está) son los líderes de la intensidad y el ritmo. Sterling, Rashford y Alli conducen, ejecutan y sorprenden. Y Kane, un delantero autosuficiente capaz de originar goles donde nos los hay, baila en la zona del “10” y finaliza en la del “9” con total naturalidad. Con poca elegancia, pero plena efectividad. Por ello es, a vista de muchos, el mejor delantero centro del mundo.

Una lista de protagonistas esencialmente joven (en el duelo del lunes, la media de los futbolistas ingleses sobre el campo era de 23,36 años), cuya generación se va a ver potenciada con los nuevos nombres que vienen por detrás: Sancho, Foden, Mount…

La nueva camada inglesa

Jadon Sancho

Mejor jugador del Europeo sub 17 el verano pasado, Campeón del mundo sub 17 en Japón, máximo asistente actual entre las cinco grandes ligas europeas con siete pases de gol y primer futbolista del año 2000 que debuta con la selección de los “Three Lions”. Récords, reconocimientos y premios. Todo le sale de perlas al bueno de Sancho. Y no es para menos. Su ascenso meteórico al fútbol del Viejo Continente no es una novedad para quienes le venían siguiendo de cerca. Tan solo una muestra más de lo que es capaz. Llegó a la Bundesliga de pie y su conexión con Reus esta temporada lo está alzando ante los ojos del mundo balompédico. Destaca en el extremo izquierdo por su facilidad en el uno contra uno y esa internada clásica hacia dentro del futbolista que juega en banda cambiada, pero este curso Lucien Favre lo está colocando en la derecha por su gran lectura de las transiciones. Velocidad, descaro, espectacular rango de visión, capacidad para estar y también para sorprender, buena toma de decisiones, elección correcta de cuándo regatear y cuándo mantener la posesión. Con un poco de rigor defensivo, encajará a las mil maravillas con lo que quiere Southgate.

Sancho el día de su debut ante Croacia. Foto: UEFA

Phil Foden

Es un caso un tanto más particular. Jugador diferente para el aficionado inglés. No están acostumbrados a ello. Se tienen que frotar los ojos un par de veces para apreciar a ese zurdo elegante que brilla sobre el verde. Porque es muy vistoso. Y muy bueno. El canterano del Manchester City juega con la cabeza levantada, genera triángulos de pase, busca el espacio entre líneas para recibir la pelota. Todavía habrá que ver si terminará apareciendo en la base de la creación, o en la altura de la mediapunta. Guardiola lo ha utilizado en ese espacio de interior que ha dominado David Silva las últimas campañas, y quizá, viendo el paralelismo entre ambos, es muy probable que el técnico de Santpedror vaya poco a poco incorporándolo a las convocatorias (ya lo hace con mucha frecuencia), pero sobre todo a los onces iniciales. También tiene 18 años.

Mason Mount

Mientras que Foden está más orientado al penúltimo pase, eso que ahora se conoce como “pase clave”, Mason Mount sí que se acerca más al área para finalizar o asistir. Junto a Wilson en el Derby County, y bajo las órdenes de Lampard, el futbolista del Chelsea destaca por su técnica. Sus ganas de asociarse. Es el vivo ejemplo de una frase de Marcelino García Toral, entrenador del Valencia CF: “El mediapunta, ni es medio, ni es punta. No puedes pedirle que sea el cerebro del equipo, ni tampoco que sea el goleador, pero sí se le pide colaboración en la salida de pelota y que llegue al punto de penalti en las jugadas ofensivas”. Convocado recientemente con su selección, nombrado jugador del año con el Vitesse el curso pasado (anotó 14 goles), y con cinco goles en su casillero esta temporada, el fogueo que está adquiriendo Mount en una competición tan dura, rocosa e incómoda como la Championship, le vendrá de perlas para continuar su proyección y poco a poco confirmarse en la élite.

No llegan solos…

Pero aquí no se queda la cosa. Inglaterra se coronó doble campeona del mundo en 2017. En categoría sub 17 y sub 20 (esta última derrotando a España por 5-2). Proyectos hay. Ryan Sessegnon (carrilero/extremo del Fulham), Rhian Brewster (delantero del Liverpool), Ainsley Maitland-Niles (centrocampista del Arsenal), Tom Davies y Dominic Calvert-Lewin (ambos del Everton), Hudson-Odoi y George McEachran (Chelsea), Maddison (Leicester). Son ingleses, sí, pero ya han saboreado la gloria. Dijo Peter Crouch, en tono bromista, que “cómo se atreven, no tienen respeto por la tradición inglesa, nosotros no llegamos a finales”. Con la absoluta habiendo alcanzado unas semifinales en el último mundial, y estas generaciones alzando trofeos, se avecina una buena época para el fútbol de este país. O por lo menos eso es lo que parece.

Florian Grillitsch y la influencia de Busquets

El fútbol moderno lo ha modificado casi todo. Bastante poco queda de aquel deporte de barrio dominado por el físico donde quien más corría, era el más bueno. Eso se ve ya muy lejos. Aquellos encuentros llenos de garra, de furia, de agresividad. El verde estaba más pensado para sostener las caídas de los futbolistas, y no tan estupendo para facilitar la circulación de la pelota. Ella antes prefería andar por arriba esperando ansiosa a que alguien la bajara. Los duelos aéreos y la lucha, predominaban.

Pero eso ha cambiado. La entrada del nuevo siglo tuvo algo que ver quizá. El estilo, la forma de afrontar los partidos, la presión, las ganas de demostrar, los entrenadores, el trabajo de cantera. Es tal el nuevo formato “fútbol 2.0”, que los perfiles de los futbolistas en las distintas zonas del campo, se ha visto alterado. El portero y su juego con los pies. Los laterales y su capacidad para ser autosuficientes y crear ventajas. Los extremos a pierna cambiada. El delantero y su influencia fuera del área. Y por supuesto, el pivote y su destreza a la hora de jerarquizar el juego de su equipo.

La influencia de Sergio Busquets

Aquí hay un nombre por encima del resto: Sergio Busquets. El pulpo de Badía. “Autobusi” le llaman algunos. El “5” del Fútbol Club Barcelona y el mejor del mundo en su posición. Sería un tanto redundante analizar por qué está donde está y cómo ha llegado. Su influencia va más allá de su carrera como profesional. Porque su estancia en la élite tantos años, ha provocado el nacimiento de un tipo de jugador poco común antaño. Hablamos del mediocentro posicional elegante, técnico, sobrio. Que rompe líneas. Que prefiere incrustarse entre centrales. Que mira a su alrededor las veces que sea necesaria antes de recibir. Que sabe dónde están siempre sus compañeros. Y todo ello con una seguridad surrealista al tratarse de una ubicación caracterizada por el choque, las segundas jugadas, los balones divididos y la pelea constante. Decía Pirlo que “el fútbol se juega con la cabeza, las piernas solo son las herramientas”. “Busi” y su camada, son todo ello.

El molde que ha originado el catalán, ha servido para emerger la figura de jugadores como Weigl, Ruben Neves, Frenkie de Jong, Jorginho, Xhaka o el futbolista que titula este artículo: Florian Grillitsch. Austriaco. 23 años. 1’87 m. En el Hoffenheim. Bajo las órdenes de un genio como Julian Nagelsmann. Grillitsch pasó por las filas del Werder Bremen antes de fichar en enero de 2017 por el conjunto de la región de Karlshure (llegaría en verano a su nuevo club). Sus primeros meses fueron de adaptación. Aclimatarse al sistema de un técnico tan estratega y táctico como Nagelsmann, no es fácil para nadie. Y apenas disputó seis partidos antes de diciembre de ese mismo año, cuando comenzó a repetir titularidades semana tras semana. 17 inicios en Bundesliga. 13 partidos completando los 90 minutos. Toda una declaración de intenciones de lo que iba a venir esta campaña, donde no se ha perdido ni un solo segundo de competición oficial.

El último pivote de la hornada, Florian Grillitsch

El “11” del Hoffenheim siempre está bien orientado. Aparece en zona de medios, sin retrasar demasiado su posición para recibir el balón, pues los tres centrales que suele alinear su equipo, con Vogt como líbero (es el segundo pupilo de su plantilla que más pases da por partido), lo liberan de esa función. Un hecho que propicia su vocación un tanto más ofensiva que el resto de nombres que se comentaron antes. Su gol ante el Shaktar en la UEFA Champions League, donde enlaza varias paredes y termina definiendo como un delantero centro, ejemplifica muy bien esto.

Florian Grillitsch está siendo imprescindible esta temporada para Nagelsmann. No se ha perdido ni un minuto en esta Bundesliga. Fuente: Achtzehn

Grillitsch juega fácil. El estilo más vertical que está implantando Negelsmann este curso (a la espera de que se recuperen Demirbay y Amiri para el centro del campo), le ha llevado a mejorar su desplazamiento en largo para buscar a Joelinton y Szalai arriba. Completa triángulos de pase y su altura le ayuda a dominar el juego aéreo desde su zona. No es muy rápido y todavía le cuesta recorrer grandes distancias, pero estando tan protegido como lo está en este esquema 3-5-2, no lo necesita. Además, aunque su estatura diga lo contrario, el austriaco tiene cintura y técnica para salir victorioso en acciones de espacio reducido. Recuerda mucho a Busquets en este sentido.


Su progreso estará determinado por los técnicos con los que se rodee y la próxima escuadra a la que vaya. Está creciendo muy rápido y todavía cuesta verle como pivote único de un equipo “top” de Europa (falta de agresividad y errores a la hora de saltar al “pressing” arriba). Condiciones no le faltan, así que habrá que apuntar su nombre en la libreta: Florian Grillitsch, un futbolista del siglo XXI.