Pedaladas 2018: el futuro del ciclismo español está en buenas manos

Los últimos años, el ciclismo español ha sufrido la pérdida de grandes baluartes que han encumbrado este deporte en nuestro país. Ciclistas de la talla de Alberto Contador, Joaquim Rodríguez o Juan Antonio Flecha han marcado una época gloriosa que será difícil de superar. Además, hay que añadir al incombustible Alejandro Valverde que sigue dándonos muchísimas alegrías -con el maillot arcoíris bajo el brazo- pero ya en los últimos años de su carrera. A pesar de ello, y después de unos años en los que la falta de equipos nacionales ha frenado la creación de talento joven, el futuro del ciclismo español está más que cubierto con dos estrellas que ya brillan con luz propia: Enric Mas y Marc Soler.

Ambos ciclistas han tenido la progresión que todo ciclista joven debe tener. Primeros años de toma de contacto para acabar siendo importantes dentro de sus equipos. Marc Soler fue el primero en demostrar que el ciclismo español tiene el futuro asegurado con su triunfo en la París-Niza por delante de ciclistas de la talla de Simon Yates, flamante ganador de la Vuelta a España. Por su parte, y continuando en la ronda española, Enric Mas nos dejó a todos con la boca abierta yendo de menos a más y finalizando segundo en la clasificación general. Además, consiguió un triunfo en una jornada durísima frente a Miguel Ángel López.

Marc Soler, más polivalente

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Marc Soler durante la contrarreloj del Tour de Francia | Fotografía: ASO

El ciclista catalán demostró su valía en el Tour del Porvenir 2015. Consiguió la victoria en la general y dio el salto al profesionalismo. Desde que apareció en el pelotón internacional dejaba señas de que podía ser un ciclista polivalente y consistente. Su capacidad en la contrarreloj y su manera de aguantar con los mejores en la montaña le hacen ser uno de los grandes futuribles a conseguir grandes triunfos para el ciclismo español. En esta temporada, Marc Soler ha dado un paso más en su progresión y ha debutado en el Tour de Francia realizando una magnífica actuación.

Antes de dar el salto a la ronda gala, el español dio buena muestra de su calidad imponiéndose en la mítica París-Niza. No consiguió llevarse ninguna victoria de etapa, pero puso sobre la mesa una de sus mejores cualidades: la consistencia. En gran medida, la segunda posición en la crono de Saint-Étienne le sirvió para afrontar con garantías las etapas montañosas finales. Sin embargo, Marc Soler cimentó su triunfo en una última etapa cuando se filtró en una fuga junto a David de la Cruz y Omar Fraile.

Aunque Soler tiene la opción de ser un ciclista importante en carreras de una semana, en las grandes vueltas todavía no consigue explotar. En cierto medio, esta situación se debe a que tanto en la Vuelta como en el Tour ha tenido que apoyar a líderes como Nairo Quintana o Mikel Landa. Todavía tiene mucho margen de mejora y seguirá progresando para ser uno de los ciclistas importantes de la próxima década. La polivalencia en contrarreloj y montaña le aúpan como una de las futuras estrellas, aunque todavía es joven para seguir creciendo como ciclista.

Enric Mas, calidad explosiva

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Enric Mas celebra su victoria en la Vuelta | Fotografía: Vuelta a España

El mallorquín está en sus segundo año como profesional y ya ha dejado su sello de calidad ante el público. Es difícil hacerse un hueco en el pelotón internacional, pero más si cabe en un equipo como el Quick Step-Floors. Si tienes las características de clasicómano, el equipo belga es tu lugar adecuado, pero un ciclista como Enric Mas ha tenido que buscarse él solo un hueco y no ha defraudado a nadie. Comenzó su segunda temporada en el profesionalismo de la mejor manera posible. En la etapa más dura de la Vuelta al País Vasco -en la que se llevó el triunfo Primoz Roglic– supo superar las adversidades y se impuso en una dura etapa de montaña.

Pero sin duda, su gran actuación y el golpe sobre la mesa llegó en la Vuelta a España. El joven ciclista español llegó a la ronda española con las expectativas de realizar una buena general y poner en práctica la experiencia conseguida la temporada anterior. No empezó como él hubiera deseado y en La Covatilla perdió un tiempo muy valioso. A pesar de ello, supo resarcirse y poco a poco fue entrando en carrera. Con el paso de las etapas aguantaba con los mejores, siendo él incluso uno de los animadores. Finalmente, Enric Mas fue de menos a más y se encumbró con un ‘etapón’ en Andorra. Con tan solo 22 años finalizó en segunda posición la general y demostró que tiene una gran vuelta en sus piernas.

Pedaladas 2018: Thibaut Pinot, el renacer en Italia

En numerosas ocasiones, es necesario evadirse de la presión existente en el deporte y dejar pasar tiempo para rendir al nivel esperado cuando despuntabas siendo más joven. Esta situación la ha tenido que superar una de las grandes promesas del ciclismo francés: Thibaut Pinot. El ciclista del Groupama-FDJ sacó a relucir su calidad en 2012, cuando con tan solo 22 años consiguió la victoria en una etapa y finalizar 10º en la general del Tour de Francia.

Su progresión natural le llevó la temporada siguiente a disputar la Vuelta a España. Pero sin duda, su pico de forma llegó en 2014. Esa temporada, demostró que es capaz de luchar por la victoria en la ronda gala. Consiguió un más que meritorio tercer puesto y aumentó, sin saber lo que eso acarrearía, la ilusión del ciclismo francés por acabar con una sequía que suma ya 33 años. Desde 1985 -la última victoria de Bernard Hinault– ningún francés consigue llevarse la general del Tour y esa situación pasó factura a la juventud de Thibaut Pinot.

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Thibaut Pinot junto a Vincenzo Nibali en el Giro de Lombardía | Fotografía: Il Lombardía

El desajuste

Fue a partir de 2015 cuando comenzó el bloqueo del francés. La presión empezó a pasarle factura y el Tour de Francia se convertía mas en una obligación y una situación de agobio, en la que las cosas no iban como él mismo esperaba. Es en este momento cuando Pinot decidió dar un giro de 180 grados y tratar de quitarse la presión con la que no había conseguido convivir. Giro de Italia, clásicas y Vuelta a España pasaron a formar parte de su calendario habitual, dejando de lado la carrera de casa. Esta temporada ha demostrado que este cambio era necesario para su carrera y ha vuelto a salir ese Pinot con garra, fuerza y calidad que le ha permitido llevarse dos etapas de la Vuelta y el Giro de Lombardía.

El Giro de Italia, un desahogo

Tras dos años de decepciones en el Tour, en la temporada 2017 Thibaut Pinot se centró en una carrera que siempre había querido correr, el Giro de Italia. En su primera participación -en la que consiguió la victoria Tom Dumoulin–  realizó una de las carreras más completas que se le recuerdan. Fue de menos a más y llegó a la última semana con opciones reales de luchar por el podio. Finalmente, la contrarreloj en Milán le alejó de esa posibilidad, aunque demostró que volvía a ser el mejor Pinot. Además, se impuso en una etapa de alta montaña, en la última semana, demostrando que la condición física era la óptima.

En 2018, de nuevo se decantó por el Giro de Italia antes que por la ronda gala. En este sentido, Thibaut Pinot ha encontrado la tranquilidad y el disfrute en una carrera en la que la presión no es tan elevada. De nuevo, optó a la lucha por las tres primeras plazas de la general y hasta la última jornada tuvo la opción. Desafortunadamente, una enfermedad le alejó de cualquier tipo de posibilidad en la durísima y exigente 20ª etapa en Cervinia. El ciclista francés acabó abandonando, aunque siempre que se mantuvo en competición supo moverse en carrera, ser ambicioso y en algunos casos incluso superior  a sus rivales directos. En numerosas ocasiones Pinot ha declarado que ama el Giro, que se siente a gusto, que se trata de una carrera para escaladores puros y que disfruta encima de la bici.

El final de temporada, como un tiro

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Thibaut Pinot celebra su victoria en los Lagos de Covadonga | Fotografía: La Vuelta

Aunque realizó un magnífico Giro, se le quedó la espinita clavada de no poder finalizarlo y se preparó con especial detenimiento la Vuelta a España. A muchos ciclistas, los dobles esfuerzos no les suelen salir bien y este fue el caso de Pinot. El francés llegó a España con el objetivo de luchar por la general, pero en las primeras etapas quedó demostrado que en esta ocasión ese no era su sitio. A pesar de ello, siempre miró a la carrera de cara y encontró en la lucha por las etapas su forma de dejarse ver. Pinot se llevó dos victorias de prestigio en Lagos de Covadonga y La Rabasa y terminó en la sexta posición de una general en la que Simon Yates demostró ser el más fuerteg.

Lejos de dar por finiquitada la temporada, Thibaut Pinot acabó siendo uno de los grandes protagonistas de las clásicas italianas de final de año. Su buen momento de forma lo dejó claro con su victoria en la Milán-Turín y su gran noveno puesto en el Mundial de Ciclismo que encumbró a Alejandro Valverde. El plato fuerte fue el Giro di Lombardía. El quinto monumento ciclista del año, el mejor para los escaladores y con un denominador común: el movimiento menos esperado es el que se lleva el gato al agua. En esta ocasión, fue Thibaut Pinot el que lanzó el órdago para llevarse su primer ‘monumento’ y sellar una temporada magnífica en la que el mejor Pinot ha renacido. Volver a sentirse importante y evolucionar hacía un ciclismo más instintivo y no controlado harán de Thibaut Pinot uno de los grandes atractivos de cara a la temporada 2019.

Pedaladas 2018: Euskadi-Murias, el éxito de un modesto

No suele ser fácil para equipos pequeños conseguir mantener una estructura a causa de las dificultades económicas que supone. A pesar de ello, el Euskadi-Murias decidió dar el paso más importante desde su creación en 2015: ascender a la segunda categoría del ciclismo profesional. Esta situación supuso mejorar el nivel técnico del equipo, así como la posibilidad de disputar su primera vuelta grande. En algunas ocasiones, estos cambios derivan en el cese del equipo ante la imposibilidad de hacer frente a la gran suma de dinero. Nada más lejos de la realidad para el Euskadi-Murias, pues dieron el paso en el momento oportuno y la primera temporada en la categoría Continental Profesional ha salido a pedir de boca.

Es cierto que lo principal, y en lo que más se fijan los sponsors, son los resultados. Por ello, el Euskadi-Murias puede estar más que contento con la temporada 2018 que ha realizado. Nueve triunfos, entre los que destacan la victoria Enrique Sanz en la 7ª etapa de la Vuelta a Portugal y la general del Tour de Noruega de la mano de Eduard Prades. Asimismo, han encumbrado el año con dos triunfos de calibre en competiciones World Tour: La clasificación general del Tour de Turquía y la espléndida victoria de Óscar Rodríguez en el 13ª etapa de la Vuelta a España. Además, las sensaciones y el protagonismo trasmitido por el Euskadi-Murias en todas las carreras en las que ha competido eran de equipo compacto y con una estructura digna de admirar.

Eduard Prades como baluarte

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Edu Prades recibiendo el premio como vencedor del Tour de Turquía | Fotografía: Euskadi-Murias

La temporada 2018 para Euskadi-Murias ha tenido un nombre propio y no ha sido otro que el de Eduard Prades. El ciclista catalán ha sido el más completo del equipo durante todo el año y le ha dado visibilidad en carreras en las que posiblemente el nivel fuera inferior al del equipo. Ha realizado un 2018 de sobresaliente. Se ha destapado como gran ciclista para las generales de una semana y su punta de velocidad le permite luchar por triunfos parciales. Participó en la Volta a Catalunya, en la que no consiguió ningún triunfo pero fue uno de los más activos en carrera buscando la fuga de principio a fin. Algo muy similar ocurrió en la Itzulia.

Su paso adelante llegó con el Tour de Yorkshire. Prades finalizó la carrera británica en segunda posición y plantando cara a ciclistas como Greg Van Avermaet y Serge Pawels. A pesar de llevar una muy buena temporada, los triunfos se le resistieron hasta el Tour de Noruega, donde confirmó que es un corredor hecho de otra pasta, con capacidad de resistir en los momentos difíciles para cosechar triunfos importantes. En este sentido, la temporada, tras una Vuelta a España lejos de su mejor nivel, la culminó con una victoria en el World Tour: el Tour de Turquía. Fue el más constante y gracias al “puestómetro” se impuso a Alexey Lutsenko. Para cerrar un año de ensueño, su gran poderío demostrado en 2018 le ha valido para dar el salto definitivo al World Tour tras confirmase su fichaje por el Movistar Team de cara a la temporada 2019.

La Vuelta, escaparate ideal

 

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Alegría inmensa de Óscar Rodríguez tras su triunfo en La Camperona | Fotografía: La Vuelta

Participar en una gran vuelta es el objetivo de todo equipo modesto. Euskadi-Murias, tras recibir la invitación de la Vuelta se puso manos a la obra para dejar un buen sabor de boca a la organización. Aunque tuvo un inicio poco participativo, los ciclistas del equipo vasco tardaron poco en dejarse ver en carrera y comenzar a ganarse la plaza para la temporada que viene. Fueron partícipes en la gran mayoría de las escapadas con Aritz Bagües, Garikoiz Bravo o Mikel Iturra. Además, mantuvieron el pulso en la general con un Mikel Bizkarra que aguantó con el grupo de favoritos en momentos cruciales de carrera para acabar con un más que meritorio 17º puesto en la clasificación general.

Óscar Rodríguez, el triunfo soñado

Sin duda, la mayor alegría llegó en la 13ª etapa de la Vuelta a España. De salida se marchó una fuga numerosa y en ella se infiltró Óscar Rodríguez. Con La Camperona esperando el éxito de algún ciclista, el pelotón dejó libertad total a la fuga para que se jugase el triunfo de etapa y fue ahí dónde el corredor de Euskadi-Murias explotó todo su potencial. Dylan Theuns y Rafal Majka cogieron unos metros de distancia y parecía que se decidía entre ellos dos. Sin embargo, con empuje y coraje fue recortando distancia Óscar Rodríguez y una vez les cazó no dio pie a la especulación y se lanzó a por la victoria más importante de su carrera y de la historia del Euskadi-Murias.

El éxito, muchas veces tiene una gran carga de suerte, pero en el caso de Euskadi-Murias no es otro que el constante trabajo y sacrificio de su manager Jon Odriozola y de todo el staff y ciclistas por hacer que este proyecto continúe su expansión. La mejor temporada del Euskadi-Murias ha sido en su primera participación como Continental Profesional, pero en un futuro, si las cosas se siguen haciendo igual de bien que hasta el momento, llegarán mejores éxitos.

Pedaladas 2018: la máquina Quick-Step

Tan solo existe un equipo capaz de rozar , o incluso superar, las 50 victorias por temporadas y ese es el Quick-Step. Un año más, la estructura de Patrick Lefevre ha sido una auténtica apisonadora allá por dónde pasaba.  Hasta un total de 72 triunfos en 2018 -recordando al mítico Mapei- hablan de un gigante con una capacidad ganadora y de rehacerse al alcance de muy pocos. De nuevo, el equipo se ha vuelto a sentir el patrón de las carreras, especialmente en las clásicas, dónde se corría según dictaminaban sus ciclistas. Además, las grandes vueltas han servido, por enésima vez, para agrandar el palmarés particular de los corredores, así como el de la propia estructura belga. Julian Alaphilippe, Elia Viviani, Fernando Gaviria, Niki Terpstra o Bob Jungles se han convertido en directores de carreras como el Tour, el Giro, Flandes o Lieja.

A pesar de ser uno de los grandes equipos del pelotón internacional, ser un histórico del ciclismo y tener numerosos éxitos durante todas las temporadas, Patrick Lefreve lleva dos años teniendo problemas para poder encontrar un patrocinador sólido para mantener el equipo con el mismo nivel de corredores. La temporada 2019 el equipo cambiará de patrocinador y pasará a llamarse Deceuninck-Quick-Step. Esta situación ha hecho que corredores como Fernando Gaviria, Niki Terpstra o Maximilian Schachmann, con un gran caché, hayan tenido que abandonar el equipo de cara a la temporada que viene.

Las clásicas, como terreno primordial

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Niki Terpstra consiguió su segundo monumento tras Roubaix ’14 | Fotografía: Tour de Flandes

Para Quick-Step existe una estación predilecta y esa es la primavera. Durante los meses de marzo, abril y mayo el equipo belga saca a relucir su gran potencial en carreras de un día y demuestra que su gran motivación son las clásicas de su tierra. Después de unos años en los que el nuevo ciclismo le ha ido comiendo terreno al ciclismo belga en este tipo de carreras, en 2018 han vuelto a la cúspide con grandes victorias, no solo por importancia, si no por cómo se han conseguido. Esta temporada el Quick-Step se ha vuelto a sentir el rey de las clásicas y en carreras como Roubaix o Flandes se demostró que el devenir de la prueba iba relacionado con cómo la afrontaba el conjunto belga.

Las grandes clásicas de la temporada han tenido el color azul del Quick-Step. El ‘pavé’, sin ninguna duda es el gran bloque para los belgas y este año han conseguido imponer su directriz. Niki Terpstra se llevó la victoria en el Tour de Flandes después de un ataque certero a más de 25 kilómetros de la línea de meta. Esta victoria fue un triunfo de equipo, pues todos movieron la carrera para desgastar y que uno de sus dos caballos ganadores remataran la faena. Además, Quick-Step se llevó el triunfo en E3 Harelbeke, de nuevo con Terpstra, y A través de Flandes con Yves Lampaert.

Las Ardenas

Con los adoquines acabados, llegaron las ‘Clásicas de las Ardenas’. El tríptico belga dejó un muy sabor de boca para el Quick-Step-Floors. Julian Alaphilippe, que llegaba en muy buena forma después de las dos victorias en el País Vasco, consiguió imponerse en la Flecha Valona a uno de sus grandes verdugos las últimas temporadas, Alejandro Valverde. Por otra parte, la gran carrera de las ‘Ardenas’ y uno de los cinco monumentos ciclistas como es la Lieja-Bastoña-Lieja se la llevó el talentoso Bob Jungels. El luxemburgués sorprendió a todos, encumbró su carrera y cerró un ciclo de clásicas para Quick-Step de manera magistral.

Una máquina de hacer victorias en grandes vueltas

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Elia Viviani consiguió cuatro etapas en el Giro | Fotografía: Giro de Italia

Si las clásicas son la especialidad del Quick-Step, es en las grandes vueltas cuando ponen en marcha la maquinaria para aplastar a los rivales con triunfos parciales en Giro, Tour y Vuelta. En 2017, se llevaron 16 victorias de las 63 etapas que suponen las tres grandes carreras. Este temporada, no han bajado el pistón y han conseguido un total de 13 triunfos de etapa. Los sprints se convierten en el gran aliado del Quick Step, pues año tras año suelen contar con uno o dos de los mejores especialistas en las llegadas masivas.

En 2018, el gran beneficiado de competir para el equipo belga ha sido Elia Viviani. El italiano, que había pasado sin pena ni gloria por el Team Sky ha encontrado en Quick-Step su lugar de acomodo y donde poder explotar todo su potencial. El ‘sprinter’ de Isola della Scala se ha endosado ocho de los 13 triunfos del equipo en las grandes vueltas y se ha ganado -junto con la salida de Gaviria- a ser el próximo gran sprinter del Quick-Step en el Tour de Francia. Además de Viviani, Fernando Gaviria también volvió a demostrar que estamos ante uno de los grandes ‘spinters’ del futuro y del presente con dos victorias de etapa en el Tour de Francia.

No solo vive de ‘sprints’

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Julian Alaphilippe se impuso en dos etapas del Tour de Francia | Fotografía: Tour de Francia

Aunque las llegadas masivas son la gran especialidad del Quick-Step, esta temporada han conseguido ser muy protagonistas en fugas y en etapas de montaña. Julian Alaphilippe en el Tour, Maximilian Schachmann en el Giro y Enric Mas en la Vuelta les ha otorgado al equipo cuatro triunfos de etapa. El francés llegó a la carrera de casa con la moral por las nubes y con una capacidad física descomunal. Además de llevarse la victoria en la 10ª y la 16ª etapa del Tour y participar en numerosas escapadas, se adjudicó el ‘maillot’ de mejor escalador de la ronda gala. Por su parte, Enric Mas nos dejó a todos con la boca abierta con su segunda posición en la general de la Vuelta y la victoria en el Coll de la Gallina en la 20ª etapa de la carrera española.

Pedaladas 2018: Gran Bretaña, a lo grande

La dominación de los británicos, del Team Sky para ser exactos, en el Tour de Francia es algo a lo que poco a poco el mundo del ciclismo se ha ido acostumbrando. Sin embargo, la temporada 2018 ha sido una dominación absoluto en todas las grandes vueltas. Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España han escuchado en el podio final el ‘God save the Queen’. La nueva metodología ciclista británica igual no es la más espectacular de todas, pero sin duda es efectiva y han conseguido darle la vuelta a la forma de afrontar las carreras de tres semanas.

No son el primer país que consiguen llevarse las tres ‘Grandes’, ya lo hizo Francia en 1964 (Anquetil -Giro y Tour- y Poulidor -Vuelta) y España en 2008 (Contador -Giro y Vuelta- y Sastre -Tour-). Pero han conseguido hacer historia al tratarse del primer país que lo hace con tres ciclistas distintos: Chris Froome, Geraint Thomas y Simon Yates. Además, el hito histórico se amplia hasta la temporada pasada, pues desde el Giro 2017, en el que consiguió la victoria Tom Dumoulin, ninguna ‘Grande’ conoce otro ganador que no sea británico.

Una peculiaridad es que las tres victorias se han conseguido de formas muy distintas. Geraint Thomas continuó el legado de Wiggins y Froome y el Team Sky bloqueó de principio a fin una carrera que quedó sentenciada con mucha solvencia. Por su parte, el propio Froome sorprendió a propios y extraños y cuando tenía la carrera prácticamente perdida realizó una etapa épica en el Colle delle Finistre. En la Vuelta, Simon Yates supo controlar en todo momento a sus rivales, siendo incluso valiente con ataques para sorprender a sus inmediatos perseguidores.

Chris Froome, a la épica

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Chris Froome consiguió la victoria con una epicidad en Italia | Fotografía: Giro de Italia

El británico Chris Froome buscaba nuevos retos en la temporada 2018 después de haber conseguido su cuarto Tour de Francia y su ansiado triunfo en la Vuelta en 2017. Por ello, buscó el difícil doblete Giro-Tour para seguir ampliando un palmarés y una leyendo inmensa. La carrera italiana no comenzó de la mejor manera posible, pues una caída en las primeras etapas le lastró durante gran parte del Giro. A esta situación se le unió un Simon Yates estelar y poco a poco se fue distanciando de las posiciones de cabeza. Froome no fue capaz de rendir a su mejor nivel ni en su especialidad, la contrarreloj, lo que hacia entrever que no había llegado en su mejor momento al Giro.

Pero en ciclismo la cosa no es como empieza sino como acaba. Las fuerzas de Yates en las dos primeras semanas se esfumaron de un día para otro en las monstruosas etapas finales. Aprovechando la debilidad del ciclista de Michelton-Scott, Chris Froome realizó una de esas etapas que conviene recordar con el paso de los años. A más de 80 kilómetros para la línea de meta atacó en la Colle delle Finestre y se llevó una etapa y el liderato del Giro en una jornada épica al alcance de muy pocos. Partía con más de tres minutos de desventaja con el líder y acabó con cerca de un minuto de diferencia con el segundo clasificado, Tom Dumoulin.

Gracias a esta tremenda gesta histórica, el británico consiguió cerrar un círculo que comenzó en el Tour 2017 para llevarse las tres grandes vueltas de forma consecutiva. Además, se convirtió en el séptimo ciclista en conseguir los ‘maillots’ de líder final de Giro, Tour y Vuelta tras Merckx, Hinault, Anquetil, Contador, Gimonadi y Nibali.

Geraint Thomas respondió a la presión

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Geraint Thomas dominó el Tour de principio a fin | Fotografía: Tour de Francia

Si por algo se caracteriza el Team Sky es por tratar de tenerlo todo controlado. Mantenían a Froome como líder, pero desconfiaban de que fuera capaz de rendir para lograr el doblete y le otorgaron la oportunidad de prepararse el Tour de Francia como el líder del equipo a Geraint Thomas. El ciclista británico no desaprovechó la oportunidad y se llevó un triunfo que encumbra y certifica a Thomas como el gran ciclista que ya era. En esta ocasión, la apisonadora del Team Sky fue mucho más desquiciante para los rivales, pero el nivel mostrado por Geraint Thomas no dejó lugar a la duda.

Fue el más fuerte, el más contundente y un auténtico avión durante las 21 etapas del Tour de Francia. Se enfundó con el ‘maillot’ amarillo en la etapa de La Rossiere y sentenciando, aún siendo la 11ª etapa, el Tour de Francia. No se le vio ningún atisbo de debilidad y siempre reaccionó y actuó a la perfección las pocas veces que unos abatidos rivales intentaron bajarle del sueño de llevarse el triunfo final. Además, no solo se llevó la general, si no que remató en dos ocasiones y demostró una capacidad ganadora que le otorgó su segunda y su tercera victoria en la ronda gala, escribiendo su nombre en la mítica ascensión al Alpe D’Huez.

Por desgracia para el espectáculo, la estrategia del Sky y de Thomas fue demasiado conservadora, pero es algo a lo que el mundo del ciclismo tiene que comenzar a acostumbrarse, porque la tendencia histórica en la que Francia, Italia, Bélgica o España dominaban las carreras, está cambiando las tornas hacia una nueva generación en Gran Bretaña o Australia.

Simon Yates, a la segunda fue la vencida

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Simon Yates fue el más fuerte durante la ronda española | Fotografía: La Vuelta

El tercer británico en discordia este curso 2018 ha sido Simon Yates. El joven ciclista de Mitchelton-Scott ha sufrido una evolución durante las últimas temporadas hasta convertirse en el corredor que hemos conocido este año. Durante el Giro -donde consiguió tres victorias de etapa– aprendió que no siempre es positivo darlo todo cuando te sientes muy superior a tus rivales porque te puede acabar pasando factura en el momento decisivo. La experiencia negativa vivida en Italia le sirvió a Simon Yates para madurar deportivamente y conocer sus límites. Este bagaje lo puso en marcha en la Vuelta a España, dónde fue el ciclista más consistente y supo controlar en los momentos adecuados para acabar llevándose su primera victoria en una Vuelta Grande.

No fue fácil para él el duro golpe que se llevó en el Giro, pero en la Vuelta no perdió la calma en ningún momento. Además, atacó en puntos que igual sus rivales no esperaban y fue abriendo hueco con Alejandro Valverde, Enric Mas y Miguel Ángel López. Supo contemporizar en las últimas etapas en Andorra para no desgastar las piernas en lugares poco apropiados y aprovechar al máximo su fuerza, siendo el claro dominador de la ronda española desde que se vistió de líder en La Covatilla.

Pedaladas 2018: Roglic y Lotto-Jumbo, el salto definitivo

La temporada ciclista acaba de llegar a su fin tras diez meses de competición cargada de emoción. Hemos vivido un año dominado por los británicos en Giro, Tour y Vuelta, un Quick Step-Floors que ha seguido por la senda ganadora como año tras año. Además, Marc Soler y Enric Mas se han confirmado como el futuro del ciclismo español. Pero sin duda, hemos disfrutado de la victoria de Alejandro Valverde en Innsbruck enfundándose el ‘maillot’ arcoíris como Campeón del Mundo. En las próximas semanas diseccionaremos los momentos, los equipos y los ciclistas clave de la temporada 2018. El inicio de esta aventura será de la mano de Primoz Roglic y su equipo, el Lotto-Jumbo.

Desde que el esloveno Roglic dio el salto al ciclismo profesional ha sufrido una progresión al alcance de muy pocos. Debutó en una gran vuelta en el Giro de 2016 y lo hizo con victoria. Esta racha ganadora en una ‘grande’ se ha alargado hasta esta temporada, pues el pasado año consiguió imponerse en una etapa de gran montaña en el Tour de Francia -se ascendía la Croix de Fer y el Galibier– y de nuevo en 2018 ha repetido triunfo en la ronda gala. Este año, sus victorias en el País Vasco, Romandía y Eslovenia le han dado un crédito total como ciclista más que válido para la clasificación general y la gran actuación en el Tour lo confirmó.

‘Itzulia’ y Romandía como avales

En ocasiones, hay ciclistas que no han demostrado nada en carreras de una semana y ya se quiere que sean candidatos al Tour de Francia. En el caso de Roglic, nada más lejos de la realidad, pues ha ido superando pequeños pasos necesarios hasta el salto definitivo dado esta temporada 2018. La confianza plena del esloveno en sus capacidades y posibilidades han ido en aumento conforme la temporada avanzaba. Si en 2017 consiguió la victoria general en Algarve, este año el salto fue mucho mayor pues lo ha hecho en la Vuelta al País Vasco y en el Tour de Romandía.

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Podio del Tour de Romandía: 1º-Primoz Roglic, 2º-Egan Bernal y 3º-Richie Porte | Fotografía: Romandía 2018

Se trata de dos de las carreras por etapas más importantes del calendario internacional y con gran prestigio. Conseguir el triunfo en la Itzulia y en Romandía fueron el momento definitivo para colocar a Roglic en todas las quinielas como una de las grandes sensaciones de cara al Tour de Francia. En el País Vasco, además de imponerse en la general por delante de ciclistas de la talla de Mikel Landa y Nairo Quintana (Movistar Team), Ion Izagirre (Bahrain-Merida) o Bauke Mollema (Trek-Segafredo), consiguió una victoria de etapa. Su más que contrastada capacidad escaladora y su gran especialidad en la contrarreloj le abren todas las puertas para acabar llevándose una gran vuelta.

Un Tour de Francia con más valentía de la esperada

Después de un inicio de temporada marcada por los triunfos y una buena preparación, llegó el momento en el que Roglic tenía que convertir las sensaciones en realidad, el Tour de Francia. Con la contrarreloj en la última etapa, todo el mundo pensaba que la estrategia de Roglic y Lotto-Jumbo sería a la defensiva, tratar de aguantar con los máximos favoritos en la montaña y sorprender en la contrarreloj final. Aunque en gran parte de la ronda gala, ese fue la forma de ver la carrera por parte del esloveno, la última semana fue uno de los grandes activos, junto a Movistar Team, para tratar de desestabilizar el bloque del Team Sky.

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Roglic se doctoró en la 19ª etapa del Tour de Francia | Fotografía: Tour de Francia

El equipo holandés no era fuerte en montaña, tan solo Kruijswijk fue capaz de estar a la altura de Roglic. A pesar de ello, el ciclista esloveno supo moverse en solitario para buscar sus opciones de podio, aprovechando la debilidad mostrada por Chris Froome. Aunque su mayor potencial es la contrarreloj, Roglic dejó mejor sensaciones en montaña, pues fue en la 19ª etapa cuando consiguió poner en jaque a Dumoulin y Froome. Atacó en el Aubisque y llegó en solitario a meta llevándose su segunda victoria en un Tour de Francia. Finalmente, en su especialidad le fallaron las fuerzas y lo que parecía su primer podio en una gran vuelta se convirtió en un más que meritorio cuarto puesto en la clasificación general.

Lotto-Jumbo se refuerza de cara a 2019: se lo creen

Una vez Roglic ha demostrado que tiene posibilidades reales a luchar por un Tour de Francia, el Lotto-Jumbo ha sabido moverse en el mercado y ha fichado talento joven y capaz de ayudar al esloveno en los momentos difíciles de carrera. Especialmente, las incorporaciones de Laurens De Plus, Jonas Vingegaard y Lennard Hofstede le otorgarán al equipo una mayor consistencia en la montaña.

La explosividad y la juventud de estos tres ciclistas se sumará al potencial del que ya disponía el equipo como Robert Gesink, Sepp Kuss, George Bennet y Steven Kruisjwijk, como colíder del equipo. Después de unos años en los que el Lotto-Jumbo ha sufrido una falta de liderato claro, la sorpresa de Kruisjwijk en el Giro 2016 -donde solo una caída en el Agnello le apartó del triunfo- y un fantástico Primoz Roglic, le abren las puertas al histórico equipo holandés para volver a ser importante en las grandes carreras de cara al futuro.

Alejandro Valverde: un sueño cumplido

El Mundial de Ciclismo de Innsbruk 2018 nos ha dejado una de las mayores alegrías para el ciclismo español y el mundo de las dos ruedas en general. Se ha hecho justicia con uno de los grandes ciclistas del siglo XXI. Alejando Valverde consiguió, por fin, el tan ansiado ‘maillot’ arcoíris que le atesora como el nuevo Campeón del Mundo en ruta. Una de las grandes imágenes del podio fue cuando el triple campeón del mundo Peter Sagan le entregó la medalla de oro a Alejandro Valverde. El mundial más duro de las últimas ediciones no defraudó y dejó una jornada de ciclismo de puro espectáculo gracias a un recorrido que acompañó.

Después de 250 kilómetros y 6 vueltas con la subida al puerto de Igls (7,8km al 5,2%) la organización incluyó un muro final durísimo con rampas del 28%. Este hecho parecía entrever una carrera conservadora ante la falta de información de la última subida y la dureza precedida, pero nada más lejos de la realidad. Las grandes selecciones favoritas, como España, Italia y Bélgica , buscaron una carrera movida, con un ritmo muy elevado y con ataques para desestabilizar al pelotón. Tanto España como Italia asumieron su capitanía y dieron la talla en los momentos oportunos. Finalmente, el caballo ganador de Italia falló, pero la actitud de uno de los equipos históricos fue acorde con la importancia del Mundial.

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Peter Sagan le entregó la medalla de oro a Valverde | Fotografía: UCI Innsbruck 2018

Alejandro Valverde respondió en el momento adecuado

Todo líder debe saber responder en el momento adecuado y eso fue lo que hizo Valverde. En todo momento Javier Mínguez dejó clara la estrategia: trabajar para Valverde. Pero todo el esfuerzo se podría haber ido al traste si las fuerzas del líder hubieran fallado, pero Valverde supo responder a la dureza de Höll. Durante los 250 kilómetros previos Valverde fue arropado y muy tapado en el interior, pocas veces se dejó ver, pero en la última vuelta dio el do de pecho. En el último kilómetro previo a Igls, Omar Fraile hizo una aproximación extraordinaria y dejó Valverde perfectamente colocado en las primeras posiciones del pelotón.

A partir de ese instante era la hora de Valverde. Con el comienzo de Höll, empezaron los ataques de Romain Bardet, Michael Woods y Gianni Moscon. Poco a poco el pelotón se deshizo en mil pedazos y tan solo quedaron tres en posición de luchar por la victoria, a los que posteriormente se les unió Dumoulin. Valverde se sentía el más fuerte en el sprint y el resto lo sabía. El español controló a la perfección una situación en la que la experiencia fue de gran ayuda.

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Alejandro Valverde resistió el ataque de Woods para encaminarse a su primer Mundial | Fotografía: UCI Innsbruck 2018

Woods, Dumoulin y Bardet le dejaron toda la tostada a Valverde que, lejos de ponerse nervioso, templó los ánimos y buscó su distancia. A 300 metros lanzó el sprint y ni Bardet (plata) ni Woods (bronce) consiguieron arrebatarle a Valverde el sueño de todo ciclista: ser campeón del mundo. Después de dos platas (2003 y 2005) y cuatro bronces (2006, 2012, 2013 y 2014) por fin llega el primer oro para ampliar un palmarés de ensueño. Alejando Valverde es el ciclista con más medallas mundialistas de la historia con siete.

Una selección de 10

En el éxito individual de Valverde tuvieron un papel más que primordial todos los participantes de la selección española. En todo momento estuvieron colocados en el lugar adecuado para controlar los ataques importantes de carrera. Cuando la carrera cogió el nivel y el ritmo adecuado tras varios ataques a los que Jesús Herrada y Omar Fraile consiguieron infiltrarse, Jonathan Castroviejo mantuvo una fuerte velocidad durante los tramos llanos en la travesía de Innsbruck. David De la Cruz dio una muestra de su calidad y demostró que la decepción en la Vuelta fue un instante. El catalán controló todos los ataques de los italianos y los belgas durante la penúltima ascensión a Igls.

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Valverde controló el sprint para buscar su distancia | Fotografía: UCI Innsbruck 2018

Mikel Nieve, Enric Mas -al que le fallaron las fuerzas tras una sensacional Vuelta a España– e Ion Izaguirre estuvieron mucho más resguardados para actuar en la última y decisiva vuelta. Izaguirre fue el encargado de llevar la última ascensión a Igls y controlar los ataques, aunque Michael Valgren consiguió desprenderse del control español y se distanció. A pesar de ello, en Höll fue Valverde el que respondió a la perfección para cerrar un Mundial perfecto para la selección española. Después de unos años en los que el trabajo de la selección había sido gris, en Innsbruck dieron una lección de ciclismo sin pinganillo con el mejor final posible.

Clasificación

Innsbruk 2018 | Dumoulin vs Dennis en la contrarreloj

La semana del Mundial de Innsbruck ya está en marcha y llega a una de las competiciones más importantes, la contrarreloj individual. La igualdad de este año será la tónica dominante, pues la dureza del perfil y los más de 50 kilómetros de recorrido abren el abanico a ciclistas que se encuentren en un gran estado de forma y no tan solo a los grandes especialistas en la modalidad. A pesar de la igualdad, tanto Tom Dumoulin, que defiende título, como Rohan Dennis parten como favoritos a llevarse el ‘Maillot’ arcoíris. Junto a ellos, Victor Campenaerts, campeón de Europa, Jonathan Castroviejo, Stefan Kung o Nelson Oliveira tratarán de sorprender para conseguir una plaza en el podio.

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Perfil de la contrarreloj de Innsbruk 2018 | Fuente: UCI Innsbruk 2018

Los 52,5 kilómetros que separan las localidades de Alpbachtal e Innsbruk constarán de una primera parte cómoda en la que los ciclistas rodarán con suma facilidad. En la segunda mitad de la contrarreloj, a partir del kilómetro 30, comenzará el Puerto de Gnadenwald (4,9 km al 7,3%). A partir de la ascensión, el terreno cambiará drásticamente y tanto el puerto como el descenso, así como el constante sube y baja hasta Innsbruk marcarán la diferencia entre los favoritos. Todo lo conseguido en la primera parte de la contrarreloj podría irse al traste en un tramo final duro y en el que las fuerzas desgastadas con anterioridad podrían pasar factura. La potencia, regular los esfuerzos y la constancia serán las claves para decidir quién conseguirá enfundarse el ‘Maillot’ arcoíris como campeón del mundo de contrarreloj.

El duelo está servido: Dumoulin frente a Dennis

El gran duelo en el Mundial de Contrarreloj de Innsbruk será el que nos servirán Tom Dumoulin y Rohan Dennis. Ante la falta de Chris Froome y Primoz Roglic, tanto el australiano como el holandés serán los dos grandes favoritos a llevarse el ‘Maillot’ arcoíris. Ambos ciclistas han optado por una preparación distinta para la disputa del campeonato. Mientras Tom Dumoulin optó por una primera parte de la temporada centrada en la disputa de Giro y Tour -en el que consiguió dos segundos puestos- Rohan Dennis se ha centrado durante todo el año en la competición que lleva años queriendo ganar, el mundial de contrarreloj.

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Rohan Dennis buscará su primer título mundial en Innsbruk | Fotografía: Tim de Waele

El australiano llegó a la Vuelta a España con una idea clara, conseguir la victoria en las dos cronos -hecho que logró- y retirarse tras la 16ª etapa con el claro objetivo de llegar fresco a Innsbruk. Dennis llega en el mejor momento de forma y será el gran rival de Dumoulin para conseguir el ‘Maillot’ arcoíris en Austria. Por su parte, Dumoulin tan solo ha competido en el Tour de Alemania (4 etapas) a finales de agosto y se ha preparado a conciencia para conseguir su segundo título mundial de contrarreloj. ‘A priori’, la dureza del terreno y el Puerto de Gnadenwald le dan un punto de favoritismo a Dumoulin frente a Rohan Dennis, pero en 52 kilómetros ambos ciclistas son capaces de controlarse y reaccionar.

La lucha por el podio, al rojo vivo

Además de los dos grandes favoritos, existe una larga lista de ciclistas que optarán a la lucha por el podio y, por qué no, tratar de dar la machada y llevarse el título mundial. El primero de ellos es el portugués Nelson Oliveira. El corredor de Movistar Team ya sabe lo que es disputar un mundial con opciones de podio. En 2014, en Ponferrada, consiguió una séptima posición mientras que el pasado año en Oslo se adjudicó el cuarto puesto por detrás del campeón Dumoulin y dos ciclistas que no serán de la partida en esta ocasión: Roglic y Froome.

Por otro lado, Victor Campenaerts da el salto al campeonato del mundo, pues Innsbruk 2018 será su primera participación. El belga, con dos títulos de contrarreloj en el Europeo de ciclismo, entra en la terna de los ciclistas que lucharán por entrar en el podio. Sin ser un contrarrelojista con una gran corpulencia, la potencia de piernas y la dureza del terreno le convierten en uno de los hombres a tener en cuenta.

España, con buena representación en Innsbruk

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Jonathan Castroviejo tratará de repetir el podio logrado en Doha 2016 | Fotografía: Team Sky

Por lo que respecta a la participación española, Jonathan Castroviejo y Marc Soler buscarán la ansiada medalla. El catalán, que sigue con su progresión de cara al futuro, participará por primera vez en el Mundial de Contrarreloj. A pesar de la calidad de Soler, la gran esperanza española será el vasco Jonathan Castroviejo. El ciclista del Team Sky buscará una nueva plaza en el podio tras la lograda en el año 2016 en Doha. Las posibilidades de conseguir el ‘Maillot’ arcoíris parecen complicadas, aunque no imposibles. El español ha tenido una temporada cargada de esfuerzo entre Tour de Francia y Vuelta España y ha llegado al final de año algo desgastado. A pesar de ello, la experiencia y la dificultad del recorrido le abre la posibilidad de volver a disfrutar de una medalla mundialista.

Además, otros ciclistas como Stefan Kung, el siempre portentoso Tony Martin, cuádruple ganador del mundial de contrarreloj, aunque lejos de su nivel en los últimos años o el bielorruso Vasil Kirienka -ganador en Richmond 2015– buscarán una nueva posición de honor en una modalidad en la que son auténticos especialistas. El puerto de Gnadenwald decidirá el Mundial más apretado de los últimos años.

Simon Yates se doctora en la Vuelta a España

La Vuelta ciclista a España 2018 ha llegado a su fin y lo ha hecho como una de las ediciones más igualadas de los últimos tiempos. Hasta más del 60 % de la ronda española los grandes favoritos se encontraban distanciados por escasos segundos en la clasificación general. Simon Yates, al que se le escapó el Giro de Italia en las últimas etapas, ha conseguido su primera victoria en una gran vuelta demostrando la madurez y la experiencia que le faltó en esas dos semana de la carrera italiana en la que pasó por encima de sus rivales y más tarde se desfondó perdiendo todas las opciones.

Además, la Vuelta a España nos ha dejado un Alejandro Valverde estelar que nos hizo soñar a todos con repetir el triunfo de 2009, aunque finalmente las fuerzas no le acompañaron en el tramo decisivo de la carrera en Andorra.  A pesar de ello, solo cabe aplaudir a Valverde por su constancia, esfuerzo e ilusión intacta con sus 38 años y una implicación en la Vuelta al alcance de muy pocos. Por supuesto, la gran sorpresa fue la de Enric Mas. El mallorquín consiguió un triunfo de etapa en La Gallina y finalizó segundo en la clasificación general. El discípulo de Alberto Contador, aunque con cautela, pasa a ser la gran promesa del ciclismo español.

Simón Yates, el varapalo del Giro para ganar la Vuelta

El británico Simon Yates, desde su explosiva aparición en el pelotón internacional junto a su hermano gemelo Adam, dejó muestras de una calidad superior a la de su generación. En el por aquel entonces Orica-Greenedge el trabajo de Neil Stephens -ahora fuera del equipo- se ha acabado confirmando con un 2018 pletórico para Simon Yates. Como todos los jóvenes, el dosificar los esfuerzos, conocer las carreras y dejar volar alguna que otra vez es esencial para el correcto desarrollo. Simon Yates, que ya consiguió un triunfo de etapa en La Vuelta 2016 y una sexta posición en la general, más un séptimo puesto y el mejor joven del Tour 2017, ha disfrutado de un 2018 de cara y cruz.

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Simon Yates consiguió su primera victoria en una gran vuelta | Fotografía: La Vuelta

El británico llegó al Giro de Italia siendo el más fuerte y no cejó en su empeño de demostrarlo etapa tras etapa. Durante las dos primeras semanas Simon Yates hizo auténticas exhibiciones atacando en todos los rincones en los que conseguía sorprender a sus rivales. Consiguió tres triunfos de etapa y se alzó como el gran favorito a lograr la victoria final. Sin embargo, todos los esfuerzos realizados, más una última semana durísima, acabó por derrumbar todas las opciones en la general. Esta experiencia negativa reforzó a un Simon Yates que posiblemente necesitaba ese varapalo para ser mucho más competitivo desde ese momento en adelante, cómo ha demostrado en la Vuelta.

Controlar los esfuerzos, la clave del éxito

En la Vuelta a España 2018 hemos vivido un Simon Yates diferente al que vimos en el Giro de Italia. Mucho más maduro, sabiendo controlar los esfuerzos y no haciendo exhibiciones. No se mostró muy ambicioso en carrera y en todo momento la controló a su antojo. Tan solo a dos etapas para el final dejó destellos del ciclista atacador que es y se marchó en solitario con ataques en La Rabassa y La Gallina para sorprender a sus rivales y sellar su triunfo en la Vuelta.

Sin duda, Yates supo corregir los errores que le llevaron a la perdida del Giro para encumbrarse en la Vuelta y cerrar un círculo perfecto para los británicos. Giro (Froome), Tour (Thomas) y Vuelta (Yates) sitúan a Gran Bretaña en la historia del ciclismo como tercer único país que ha conseguido ganar las tres grandes vueltas en un mismo año, tras Francia en 1964 y España en el año 2008.

Enric Mas-Miguel Ángel López, el duelo del futuro

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Enric Mas y ‘Superman’ López, las dos gran promesas que brillaron en la Vuelta | Fotografía: La Vuelta

Si por algo se ha caracterizado este edición de la Vuelta a España ha sido por un pódium repleto de ciclistas de la nueva generación. Simon Yates (26), Enric Mas (23) y Miguel Ángel López (24) demuestran que los tiempos están cambiando y acabará produciéndose el definitivo relevo generacional. Entre ellos, destacan ‘Superman’ López y el español Enric Mas. Ambos, protagonizaron una última etapa de Vuelta sencillamente espectacular. Atacaron antes del inicio del último puerto y ya en el Coll de la Gallina dejaron atrás al líder, Simon Yates, para jugarse el triunfo de etapa y acabar consiguiendo las tan codiciadas plazas de podio.

La juventud de los dos, aunque con mayor experiencia de Miguel Ángel López -fue tercero en el pasado Giro y consiguió dos victorias en la Vuelta 2017- les sitúan todos los focos encima. Tras unos años de grandes corredores colombianos el ansiado triunfo en el Tour de Francia sigue sin llegar. Con un Nairo Quintana que parece que cada año le cuesta más encontrar el golpe de pedal y un Esteban Chaves algo tocado anímicamente, la nueva esperanza tiene nombre y apellidos, Miguel Ángel López.

Por su parte, Enric Mas ha dado un golpe sobre la mesa y en la primera grande (segunda de su carrera) en la que disputa la clasificación general ha conseguido situarse segundo de la clasificación a 1’46” de Simon Yates y llevándose el triunfo en la 20ª etapa de la Vuelta a España. La marcha de Alberto Contador dejó un gran hueco, pero si sigue progresando como hasta ahora, Enric Mas, aunque con la prudencia que le caracteriza y con los pies en el suelo, el futuro del ciclismo español está en buenas manos.

Tres semanas de puro espectáculo

Además de la lucha por la clasificación general, cada etapa fue totalmente distinta en las que la lucha por la etapa cambiaba de signo en cada jornada. Numerosas fugas consiguieron llegar a la meta y el espectáculo ofrecido por los ciclistas desde el inicio de las etapas fue gracias a un recorrido diseñado para un ciclismo valiente y con muchos ataques, como la jornada del Balcón de Bizkaia.

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Dos triunfos de etapa para el francés Thibaut Pinot | Fotografía: La Vuelta

Benjamin King (Dimensión Data) consiguió dos triunfos de etapa -en la Alpujarra y en  La Covatilla– convirtiéndolo en el gran animador y el principal ciclista de la primera semana de carrera. Otro de los grandes protagonistas de la Vuelta ha sido el francés Thibaut Pinot (Gruopama-FDJ) pues llegaba a la Vuelta como favorito a la general, pero supo reconducir unos primeros días algo aciagos con dos importantes victorias en Lagos de Covadonga y La Rabassa.

En el terreno de los ‘sprinters’ Elia Viviani (Quick Step-Floors) fue el mejor en las pocas oportunidades que existieron. Peter Sagan (Bora-Hansgrohe), en su preparación de cara al difícil mundial y tras la caída del Tour, estuvo muy cerca pero no fue capaz de alzar los brazos. Pero sin duda, las dos grandes sorpresas fueron las etapas de Pozo Alcón y Lleida. Tony Gallopin (AG2R La Mondiale) y Jelle Wallays (Lottos-Soudal), respectivamente, consiguieron romper dos oportunidades al sprint al no sucumbir al empuje del pelotón en el intento de cazar.

Giro de Italia | Chris Froome y una gesta histórica

El Giro de Italia 2018 tuvo muchísimas facetas, pero si existe una que define a la perfección la carrera italiana fue la intensidad. Desde que el Giro dio el pistoletazo de salida en Jerusalén, cada etapa se vivió como si fuera la última y, en cierta medida, esta situación provocó que las fuerzas en la última semana brillaran por su ausencia. Conseguir llegar en buena forma a la siempre temida tercera semana fue la clave de que el británico Chris Froome consiguiera su primera victoria en el Giro. Cuando parecía que lo tenía todo perdido nos regaló a todos los amantes del ciclismo una 19ª etapa para la historia que certificó su primera ‘maglia rosa’.

Además de la intensidad, la incertidumbre de no saber en qué momento las fuerzas de los ciclistas llegaban a su fin fue otro de los puntos fuertes de la carrera. Cuatro de los ‘a priori’ aspirantes al triunfo de la general dijeron basta en unas imágenes que en pocas ocasiones se habían vivido en el ciclismo modernos. Esteban Chaves, Fabio Aru, Simon Yates – que parecía el líder indiscutible de la carrera – y Thibaut Pinot se quedaron vacíos y perdieron auténticas minutadas en la línea de meta. Este hecho demuestra la dureza de una carrera como el Giro de Italia, en la que se corrió a mil por hora y en la más que exigente última semana pasó factura.

Chris Froome, del pozo al éxito

El cuádruple ganador del Tour de Francia llegaba al Giro de Italia como uno de los máximos favoritos para llevarse la victoria final. Pero conforme iban pasando las primeras etapas, las opciones de Chris Froome cada vez parecían más remotas. Llegó al Giro prácticamente sin competir y su estado de forma era una incógnita. Poco a poco, el británico fue perdiendo tiempo y alejándose de un liderato del que parecía que Simon Yates no se desprendería.

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Chris Froome agrandó su leyenda con una gesta histórica | Fotografía: Giro de Italia

Cuando un guerrero se encuentra herido, trata de atacar para resarcirse, y eso fue lo que hizo Froome en el Zoncolan. El británico quería la victoria en una cima histórica y se lo dejó todo para llegar arriba en primera posición. Lo que parecía la recuperación del británico se convirtió tan solo en un espejismo, pues al día siguiente volvió a sucumbir ante Simon Yates y el resto de rivales.

Una tercera semana de ensueño

Las sensaciones comenzaron a cambiar en la contrarreloj de Trento. Aunque no recortó todo el tiempo que Froome hubiera deseado, consiguió establecer el tiempo en torno a los tres minutos. En todo momento, el británico estuvo regulando las fuerzas, pues no llegó al 100%, si no que el estado óptimo de forma apareció en el momento oportuno. La 18ª etapa anticipó lo que acabaría siendo una gesta histórica al día siguiente. En la subida a Prato Nevoso probó las fuerzas de un Simon Yates que mostró sus primeras señas de debilidad de todo el Giro de Italia. La épica llegó en la 19ª etapa.

Con el desfallecimiento de Yates, Chris Froome decidió que el Colle delle Finestre pasaría a la historia y atacó a más de 80 kilómetros de meta. Tom Dumoulin, líder virtual de la carrera, no consiguió seguirle y poco a poco la diferencia comenzó a aumentar hasta el punto de que el holandés perdió los dos minutos de diferencia con Chris Froome y fue el británico el que se vistió de maglia rosa’con 40 segundos de ventaja. En Cervinia, aunque Dumoulin intentó atacar, Froome le cortó todas las tentativas y consiguió su primer triunfo en una general del Giro de Italia y la tercera Gran Vuelta consecutiva (Tour ’17, Vuelta ’17 y Giro ‘18).

Simon Yates, una experiencia agridulce

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Simon Yates celebra su victoria en Osimo | Fotografía: Giro de Italia

El Giro de Italia, y el ciclismo en general, te da una de cal y otra de arena. En esta ocasión el perjudicado fue el británico Simon Yates. Durante muchas etapas demostró ser el ciclistas más en forma del Giro, pero los excesos en las primeras etapas le pasaron factura en los momentos decisivos. Con la amenaza de Tom Dumoulin en la contrarreloj, Yates trató de aprovechar su gran estado de forma para distanciarse del holandés lo máximo posible. Con más de un minuto de ventaja sobre Dumoulin tras la crono de Trento parecía que el trabajo más difícil estaba hecho, pero fue el comienzo del fin. El británico del Mitchelton-Scott quedó completamente vacío en la Colle delle Finestre y dijo adiós a la victoria en la clasificación general.

A pesar de lo sucedido, el Giro de Italia realizado por Simon Yates está a la altura de los más grandes. La falta de experiencia le falló en la última semana, pero finalizó el Giro con tres triunfos de etapa -más el que le regaló a su compañero Esteban Chaves en el Etna- y dejó claras sus intenciones de ser uno de los próximos rivales fuertes para luchar por las clasificaciones generales en las grandes vueltas. Por momentos, Simon Yates parecía indestructible y estuvo dos, o incluso tres, pasos por encima de sus rivales.

Elia Viviani vs Sam Bennet, el duelo por las ‘volatas’

Además de la general y los etapones de montaña, los sprints también han tenido un aliciente especial este año con el duelo entre Elia Viviani y Sam Bennet. El italiano consiguió un total de cuatro triunfos de etapa y fue el más regular en la clasificación por puntos, por lo que mantuvo la ‘maglia ciclamino’ de principio a fin. Por su parte, el irlandés Bennet, que nunca ha brillado en una gran vuelta, ha conseguido despertar el gran sprinter que lleva dentro y tras intentos aciagos años atrás, en este Giro de Italia demostró que puede estar a la altura de los más grandes con tres triunfos de etapa.

Además, cerró un fantástico Giro con la victoria en Roma. Aunque por números Viviani fue mejor, lo cierto es que en todo momento Bennet demostró ser el más fuerte, pero la mala colocación en los metros finales le privó de llevarse un mayor número de victorias.

Richard Carapaz, la revelación del Giro

Richard Carapaz consiguió el triunfo en la 8ª etapa | Fotografía: Giro de Italia

La gran revelación de este Giro de Italia fue el ecuatoriano Richard Carapaz. El ciclista del Movistar Team, a sus 25 años, demostró que puede estar con los mejores en los momentos difíciles. No solo resistió hasta final, si no que lo hizo luchando por una plaza de podio y con una victoria de etapa bajó el brazo. Al igual que muchos, y teniendo en cuenta que Carapaz no contó con el equipo que hubiera deseado, podría haber caído, pero su estado de forma fue estable durante toda la disputa del Giro de Italia.

Al final, tuvo que conformarse con la cuarta plaza en la clasificación general, pero siempre será recordado por ser el primer ecuatoriano que se lleva un triunfo de etapa en una gran vuelta. Hasta el último metro luchó por el ‘maillot’ blanco – lo que le hubiera aupado a la tercera posición en la general – pero el colombiano Miguel Ángel López aguantó como un jabato.

La edición numero 101 del Giro de Italia estará marcada por la historia. A parte de ser protagonista de una de las grandes gestas del ciclismo actual, su ganador, Chris Froome, ha entrado en los libros de historia como el cuarto ciclista en conseguir tres Grandes Vueltas de forma consecutiva (tras Fausto Coppi, Bernard Hinault y Eddy Merckx). Con la primera gran carrera del año acabada, todos se ponen en modo Tour de Francia. Mikel Landa, Nairo Quintana, Richie Porte, Romain Bardet esperan romper la racha de Froome y evitar que el británico alcance la espectacular cifra de 5 victorias en la ‘Grande Boucle’.